(>3<)~Afìlianos onegai~ (^W^)

Fics Yaoi

22/8/15

Be Mine (Final) - Takabu (Twoshot)

Título: Be mine.
Pareja: Takabu.
Género: Romance, Yaoi, drama (solo un poco)
Extensión: Twoshot
By: HSJ_Fujoshi


Nota1: Wow *-* Hacía casi tres años que no publicaba nada... perdí la inspiración XDD Además con las fotos que salieron de Yabu y su supuesta novia creía que ya no valía  la pena seguir con el takabu ;; Las fotos de Yabu me dejaron bastante mal porque el takabu fue mi primera ship... y por ellos comencé a escribir u.u ¡Pero ya estoy de vuelta! Quiero finalizar esta historia ya... Hace bastante del primer capítulo pero voy a seguir con la idea que tenía en ese momento para finalizarla. Es bastante random pero bueno.. le seré fiel a mi yo del pasado(?¿) . No creo que mucha gente vaya a leer esto ya que blogger apenas se usa ya para leer fics.. pero bueno :V Yo pienso seguir actualizando a pesar de todo XD Sin más preámbulos, la parte final de "Be mine"! :



Primera parte aquí.




Be Mine II



Takaki había saltado desde el balcón. Yabu, sin pensárselo dos veces, bajó rápido las escaleras y corrió hacia el patio de atrás, lugar donde Takaki había caído. Las lágrimas se acumularon en sus ojos al ver el cuerpo de su amigo tirado en el suelo, pero se calmó un poco al notar que se movía.

-Ummh..-El menor intentó incorporarse un poco.- ¿Estoy muerto? - se pregunta a sí mismo sintiéndose aturdido.
Kota se acercó a él a paso lento. ¿Esto acababa de pasar? Tenía ganas de gritarle ¿Y por qué no? también quería darle un buen bofetón por imbécil. ¿A quién se le ocurre saltar por un balcón? Quería decirle muchas cosas pero, en ese momento, solo se centró en abrazar a Takaki con mucho cuidado. - Idiota...- No pudo evitar ponerse a llorar. 
-Lo siento...- Dijo el menor al darse cuenta de lo que acababa de hacer. Podría haberse matado y, de hecho, así hubiera sido si la lluvia no hubiese arrastrado una montaña de hojas secas justo a ese lugar. ¿Casualidad? ¿Destino? Quien sabe... 

-¿Te duele algo? - Preguntó mientras le ayudaba a levantarse.
-Me duele el brazo... -Murmuró sintiéndose demasiado avergonzado como para hablar más alto.

-Vamos al coche. -Toma su mano y se dispone a caminar hacia el auto, pero para al escuchar un leve quejido por parte del contrario. Al parecer también se había hecho daño en un pié al caer. Sin decir nada, le tomó en brazos y una vez llegaron al coche, le acomodó en la parte trasera.
Cuando el también se había colocado, lo puso en marcha y comenzó a conducir en dirección al hospital más cercano.

El ambiente era algo tenso. Yabu estaba enfadado y confuso; Takaki solo miraba hacia abajo, sin saber realmente qué decir.

-Kou-chan... yo...
-Calla.- Le interrumpió- Ya hablaremos de esto cuando todo se aclare. Te voy a llevar al hospital y luego a casa de tus padres. Están muy preocupados ¿Sabes que la policía está buscándote?

-¿La policía? -Levantó la mirada algo sorprendido- Vaya... no debí haberme ido así..
-No, definitivamente no tendrías que haberte ido. -Respondió secamente- "Aunque en parte... yo soy el culpable de que esto pasara." -Pensó el mayor- 

Cuando llegaron al hospital solo fue cuestión de minutos que les atendieran ya que no había mucha gente en la sala de espera. Le tuvieron que poner una escayola en el pié. Solo era un leve esguince pero tenía que ir en muletas por dos semanas. Para el brazo le recetaron una crema anti-inflamatoria  No hizo falta que Yabu avisase a los padres de Yuya ya que se presentaron en el hospital. Los médicos debieron haberles llamado. Le agradecieron todo lo que había hecho y después de fueron con su hijo.

Pasaron unos días desde ese suceso y todavía no se habían vuelto a ver. Ambos estaban  ansiosos ya que tenían bastante de qué hablar pero no encontraban el momento. Cuando Takaki se incorporó a las clases todo el mundo quería saber qué es lo que le había pasado. Él vagamente explicó que se había perdido en el bosque y sin querer se había caído por una pendiente. Era algo poco creíble pero todos se creyeron esa versión, no eran lo suficientemente curiosos como para pensar en otro tipo de situaciones. A su vez, Kota tenía toda una semana de exámenes y estando ya en su último curso no podía permitirse distraerse un poco.

Tuvieron que pasar tres semanas para uno de ellos se dignase a dar el primer paso.
Fue Takaki, quien vio su oportunidad cuando vio al mayor sentado solo en la biblioteca del instituto, aprovechando el recreo para terminar de memorizar unas fórmulas que todavía se le hacían algo complicadas.
Sin pensarlo demasiado, entró y se sentó a su lado. Yabu pareció no percatarse pero él lo conocía lo suficientemente bien como para saber que le estaba ignorando. Como no podía hablar, de su mochila sacó una libreta y su estuche. En una hoja que tenía libre le escribió:

        Kou-chan, ¿Podemos hablar? Sé que estás ocupado... pero por favor...

Al terminar, se la puso delante de sus apuntes, aún sabiendo que eso le molestaría.  
Kota leyó el papel, se quedó unos segundos quieto y luego suspiró.

-Vamos.- Guardó sus papeles y espero a que Takaki hiciera lo mismo. Luego salió de la biblioteca y se dirigió a la sala de química. Sabía que estaba vacía ya que el profesor se encontraba haciendo un examen en la clase de un amigo suyo.

-¿De qué quieres hablar? -Preguntó sentándose sobre una de las mesas. Él era alto y las sillas eran algo pequeñas y anticuadas por lo que las mesas le parecían más cómodas. Desafortunadamente, en las clases tenía que aguantarse y sentarse como el resto de sus compañeros. 
Takaki, que estaba frente a él, respondió:
-Yo...quería decir que... bueno... -Estaba muy nervioso y las palabras no le salían. Tomó aire para calmarse un poco y prosiguió. - Sé que lo que hice fue una tontería y entiendo que estés enfadado conmigo. Hice que todo el mundo se preocupara y estuve a punto de matarme... No sé que es lo que hubiese pasado si no me hubieras encontrado... muchas gracias por eso -Bajó la cabeza al no poder seguir sosteniéndole la mirada al mayor. - Hice eso porque me sentía traicionado... tú siempre decías que me querías pero yo no te creía y justo cuando me fui a disculpar te vi besándote con esa chica... 
-Eso puedo explicarlo.
-No es necesario, no me tienes que dar explicaciones ya que solo somos... amigos. -Se sintió sumamente triste al terminar de decir esa frase pero, era la verdad.
-Takaki- Suspiró asimilando lo que le acababa de decir. -Te quiero. Te lo decía antes y te lo digo ahora. No deberías haber visto eso pero  ya que lo viste déjame explicarte. 

El menor estaba aún más nervioso que antes, pero asintió, no queriendo escuchar del todo la explicación del contrario.

-En primer lugar -Le mira directamente a los ojos- Meiko y yo no estamos saliendo. Como ya te dije en su momento, es mi vecina y amiga. El día que te pedí salir, me fui muy enfadado a mi casa debido a tu actitud. Ella me vio y quiso saber lo que había pasado. Entonces ella me dijo que ya que no creías en mis palabras pues tendría que hacerte creer de otra manera.

-¿De qué manera...Yabu?- Preguntó muy sorprendido sintiendo como sus mejillas adoptaban un color rosado. 

Kota río un poco al darse cuenta de lo que estaba pensando Takaki.

-No pienses mal... pervertido -Dijo para molestarle y sintió cómo Yuya, avergonzado,  bajaba otra vez la cabeza. - Me dijo que si te besaba intentando transmitir mis sentimientos, te darías cuenta de que no te estaba mintiendo. Yo... nunca había besado a nadie y no quería que saliese mal así que... le pregunté si podía enseñarme cómo hacerlo... Sí, ya se que suena mal pero nuestras intenciones eran al cien por cien inocentes y además, lo había visto en una serie... Solo me besó superficialmente y no sentí nada, incluso me desagradó... tú entraste a mi casa y nos viste. No pude explicártelo por que te fuiste corriendo.

Si Takaki antes se sentía estúpido, ahora no había adjetivo para definir con exactitud lo que pensaba de sí mismo. 

-Yo...lo siento...no debí haberme ido  -Cerró los ojos con fuerza mientras jugaba con sus manos.

Yabu sabía que Takaki se comportaba de manera muy infantil cuando algo no le gustaba. Era impulsivo pero también muy tímido. Cuando se daba cuenta de su comportamiento siempre se acababa arrepintiendo. Aunque, a pesar de todo, Kota nunca le había visto tan avergonzado como ahora.

- No tienes nada de qué disculparte... Baka.- Sonrió y se levantó de la mesa, parándose justo delante de él y le abrazó como desde hace días quería hacerlo. Pasó sus brazos alrededor de su cintura y le juntó más a él. Takaki hizo lo mismo, le abrazó fuerte, sintiendo como su corazón latía cada vez más rápido. 
Yabu se separó un poco, mirándole fijamente a los ojos. Este era el  momento. Se empezó a acercar a su rostro, cerrando los ojos, estaba nervioso ¿Quién no lo estaría? Takaki posó sus manos sobre las mejillas del más alto, acariciándolas suavemente y terminó con la distancia que los separaba. Juntó sus labios en un lento y dulce beso. Con cada movimiento, intentaban transmitir todo lo que sentían el uno por el otro. Estuvieron besándose hasta que el timbre del instituto sonó, dando por finalizada la hora de descanso. Se separaron lentamente, ambos con las mejillas sonrojadas. Para ellos, todo a su alrededor era perfecto. Se sonrieron tímidamente, no querían separarse todavía.

-Tengo una idea...-murmuró el mayor. Tomó a Takaki de la mano y corrió hacia la salida del instituto. Sin que ningún profesor se diera cuenta, salieron por la puerta. Una vez fuera, comenzaron a reír. Nunca se habían escapado de clases y lo cierto es que había sido divertido. 

-¿No tienes un examen ahora? - Preguntó Yuya con curiosidad. 
-Tuve dos antes del recreo, en la biblioteca solo estaba adelantando un poco. - Le sonrió. 

Takaki se le quedó mirando fijamente por unos segundos, realmente amaba su sonrisa... 

-Yuuyan~ Ahora, doy por hecho que estamos saliendo ¿Verdad? - Pregunto ilusionado.
-Mmm... en ningún momento he dicho que quiera salir contigo. -Se puso muy serio. 
-¿Qué?... -Preguntó incrédulo. - Yo pensaba que...
-Además, -le interrumpe- Debiste decirle a tu amiga que te enseñase a besar mejor, la verdad es que todavía te queda mucho por aprender en ese sentido...

Esto ya era demasiado. Yabu dio media vuelta dispuesto a irse de allí, dolido y enfadado. 
Takaki al darse cuenta de esto rápidamente fue a detenerle.

-¡Kou-chan espera! -le abrazó por la espalda, impidiendo que el mayor siguiera caminando. - Solo estaba bromeando .- Explicó arrepentido de haberle dicho eso. Lo menos que quería era estropearlo todo ahora que las cosas iban bien. - Por supuesto que estamos saliendo -le abrazó un poco más fuerte- Aunque suene un poco apresurado yo... -se sonroja antes de decirlo- Te amo, Kou-chan.

Yabu se volteó al escucharle:

-También te amo -Sonrió y depositó un leve beso en sus labios. -Ahora... si te apetece... podemos ir a mi casa. Ya sabes que llevo un tiempo viviendo solo y... tenemos total privacidad.
-Etto... ¿No crees que... e-es demasiado.. p-pronto? -Preguntó sonrojado, sintiéndose repentinamente nervioso.
-Amor~ Eres muy lindo . -Vuelve a besarle. Le gustaba mucho molestar de esta manera al menor, actuaba de una forma muy adorable para él. - No me refería a eso... tan solo decía que podemos estar tranquilos sin que nadie nos moleste. -Sonrió tomando su mano.
-Está bien~  -Dijo comenzando a caminar mientras entrelazaba sus dedos con su ahora novio. - Por cierto... no es que me estuviese negando a nada... ya sabes... -desvió la mirada- Tan solo decía que era muy pronto pero... en el caso de que surgiera algo pues... -Se calló incapaz de seguir. A pesar de no estar hablando claro, el mero hecho de hablar de ese tema le hacía ponerse muy nervioso.
-¿Estás diciendo que quieres hacerlo conmigo?~ No conocía esa parte de ti - rió para si mismo. 
-¿Qué?...  A ver... En fin, yo solo digo que... pues... Sí. Eso mismo estoy diciendo. - En ese momento quiso que la tierra le tragase. ¡No quería parecer un pervertido delante de su novio!
-Genial. -Se paró y le besó más intensamente que las otras veces. - Entonces debemos llegar pronto a casa.
 Y ambos echaron a correr mientras se reían sin saber por qué. 

Lo cierto es que no se imaginaban que las cosas les iban a salir tan bien después de todo lo que había pasado. Si Takaki no hubiera huido al ver como Yabu besaba a Meiko, todo habría sido más deprisa y mucho más fácil pero este momento no habría sido tan especial ni la espera habría valido tanto la pena. 



FIN


Nota final: La verdad es que me he divertido bastante escribiendo esta última parte. Es extraño comparar la forma que tenía de escribir en la primera parte... creo que he mejorado en estos años TwT Bueno, espero que les haya gustado y siento mucho todo el tiempo que he tardado en continuar este twoshot.



                                                                 By: HSJ_Fujoshi


21/7/15

Prisoner Of Love , II (HikaTo)


Título: Prisoner Of Love , II
Pareja: HikaTo
Autora: Natsumi.
Extención: Threeshot 
Nota 1: ¿Qué os parece? Personalmente me ha costado más escribir esta segunda parte que la primera. Aquí tocaba explicar un poco la trama y... u3u No sé si lo he conseguido.
¡Espero que os guste!

Parte 1



Prisoner Of Love, II



-¿Qué me has hecho?
El mayor de los dos lloraba sin consuelo, temía que en cualquier momento su visión cobrase vida y que ese muchacho que ahora le sostenía entre sus brazos, desapareciese. No quería volver a pasar por lo mismo.
Esperen un momento, "¿Volver a pasar lo mismo?"
Su cerebro creaba laberintos sin salida, sus vagos recuerdos sin orden, danzaban al ritmo de su llanto. Como a un puzzle al que le faltan piezas, buscaban encajarse y completar la incógnita...
-Hikaru, mírame a los ojos, ¿Qué ves en ellos?
Una puerta a lo inexplicable se abrió desde el momento en el que siguió aquellas palabras.
Esos ojos, pozos de agua infinita e intensa, le llevaron a otra vida, una en la que uno de ellos tenía otro rostro, otro nombre, pero Keito seguía intacto, su mirada no había cambiado.
Algo le decía que, "el otro", se trataba de sí mismo, su "él" del pasado. Dos jóvenes, alegres y enamorados, correteaban por los pasillos de un inmenso castillo. Sus risas inundaban la tétrica sala, decorada con grandes retratos de condes y condesas, ya fallecidos.
Sus ropajes daban a entender que se trataba de otra época, una muy lejana. A pesar de eso la sentía como la suya propia.
Como hojas secas en una tarde otoñal, la felicidad de aquellos chicos se fue marchitando poco a poco.
Uno de ellos guardaba un terrible secreto, uno al que quien se expusiese a saberlo podría correr el riesgo de morir.
El amor le cegó. En una noche de pasión, a la altura de esas que tienen los mejores amantes secretos, no pudo más con el peso de la mentira. Le confesó el porqué de sus constantes idas sin explicación.
Ahora podía entender porqué su amado prefería quedarse resguardado cuando las hermosas mañanas de verano, resplandecientes y soleadas, llamaban a la puerta.
Era verdad que en muchas ocasiones llegó a preguntarse , después de "solo un paseo", o eso le decía, cómo podía traer siempre la ropa ensangrentada. Su más típica respuesta: Me he cruzado con unos ladrones.
Por una parte Okamoto se sintió aliviado. Poder compartir esa doble vida con la persona que amaba, al menos por unos instantes, fue maravilloso.
Si pensaban que su amor era imposible de intensificarse, estaban equivocados. Una vez sabida la verdad, experimentaron otra versión del amor. Una más poderosa, que unió a sus almas con el pegamento de la eternidad.
Poco duró su calma. Se había olvidado de la promesa que todos en su clan estaban obligados a hacer.
¿Cuál debía ser en desenlace de aquella historia? Sencilla y clara: Hikaru tenía que morir. Sabía demasiado.

Hikaru's POV

Un estruendoso ruido me hizo reaccionar y salir del trance en el que estaba sumido.
-¿Qué ha sido eso?
No obtuve respuesta. Todo pasó con demasiada rapidez, en menos de un minuto Okamoto me había tirado de su lecho.
-¡Lárgate!
No entendía nada de lo que estaba pasando, ¿Por qué me gritaba de esa manera?
-¡Corre! ¡Ve a la habitación 67!
El miedo que su voz desprendía me contagió al instante, y no dude en seguir sus indicaciones. No me costó mucho encontrar el paradero de ese misterioso cuarto, estaba muy cerca del comedor donde horas antes habíamos cenado.
Me extrañó el hecho de que la puerta estuviese semi-abierta, ¿No era la habitación prohibida?
La tensión del momento me hizo entrar, no tenía tiempo para andar con preguntas, que por más que lo intentase, no serían respondidas por mí mismo.
Todo estaba oscuro y predominaba el olor a humedad, por instinto cerré la puerta tras entrar  y me acurruqué en una de las esquinas, sin atreverme siquiera a buscar el interruptor de la luz.
Por un momento todo permaneció en silencio, adulterado únicamente con el murmullo de mi respiración.
Grata fue mi inquietud cuando, al exterior de la puerta, empecé a escuchar gritos y golpes.
-¿Dónde esta el humano, Okamoto?
-¡No sé de qué me hablas!
Pude distinguir con claridad el sonido de una bofetada impactando contra algo. Mi sangre se heló por completo. El solo hecho de imaginar que mi protector estaba siendo maltratado me produjo un dolor inconsolable. Quise salir de allí, mas el miedo me  retenía ¿Qué había hecho yo  y por qué me buscaban?
-Si no quieres hablar, tendrás que responder tú por él. Despídete de un larga y casi eterna vida.
Ya no escuché más voces... Alguien estaba siendo arrastrado y no ponía ningún tipo de resistencia. "¡Okamoto, defíéndete! No dejes que te maten" gritaba yo en mi interior.
Me sentía tan inútil... Las lágrimas no se hicieron esperar y muy pronto mi expresión se desfiguró debido al llanto, que no cesaba. Esto no podía quedar así, no podía dejarle morir.
Haciendo uso de mi escasa cordura me levanté. Con sigilo avancé hasta la entrada y decidí agacharme, si me veían a mí ambos moriríamos, eso lo sabía sin necesidad de experimentarlo.
Desde el gran portón principal divisé a lo lejos varias siluetas. La distancia no era tanta, así que no me costó dar con Okamoto. Atado de pies y manos estaba siendo arrastrado cual animal... Bastardos.
Sus ojos se abrieron de sobremanera al verme. Solo él se dio cuenta de mi alejada presencia.
De nuevo nuestras miradas se conectaron. Como minutos antes pasó, regresé a ese cuento de amor, que cada vez se me hacía más familiar.
Solo había una diferencia: esta vez yo estaba dentro de la historia. Actuaba cual espectador invisible, ninguno de los dos jóvenes pareció percatarse de mi aparición.
Ambos se abrazaban y lloraban. Se notaba en el ambiente que no contaban con demasiado tiempo, ¿Qué habría pasado?
-No quiero dejarte, Okamoto... No me obligues a olvidarte.
-Es la única manera de salvarte, no puedes quedarte en esta habitación eternamente.
-¿Y por qué no?
-No tengo tanto poder, el hechizo no podrá protegerte cuando salgas de aquí.
Su tristeza parecía inconsolable. No importaba cuantas razones le diese el pelinegro, solo aceptaba un "Quédate conmigo" por respuesta.
Se besaron, una y otra vez, sabiendo que pasaría mucho tiempo antes de que pudiesen volver a hacerlo.
El último adiós llegó, tan rápido y certero como las gotas de lluvia en una tormenta invernal.
Bastaron unas palabras, que no conseguí entender, para que el menor de ambos cayese al suelo."Volveré a por ti", susurró antes de desmayarse.
-Algún día despertarás, en otro cuerpo. Sé que ya no seré nada para ti. Nuestro amor era eterno, ¿verdad? Esperaré a tu regreso, vida mía...
Miré de reojo la puerta de aquella habitación. Pude ver con claridad, sobre esta, el número 67.
El puzzle de mi cerebro ya estaba tomando forma. Las piezas parecían encajar unas con otras y el camino era cada vez más claro.
Volví a sentir la agonía de ver como el amor de mi vida se desvanecía.
-¡No te perderé de nuevo!
¿Dónde se habían ido? El trance me había hecho perder la noción del tiempo. Por suerte, las huellas seguían impecables y me serví de ellas para guiarme.
Nunca fui un gran explorador, no se me daba bien caminar en terrenos boscosos, pero avanzaba lo más rápido que podía.
La desesperación se acumulaba en mis venas ante el no saber ni siquiera, si Okamoto seguía con vida o no.
Era consciente de la gravedad del asunto. ¿Quién era yo? Tan solo un humano inexperto, que por primera, vez se exponía a algo peligroso. Ellos me superaban en número y fuerza, yo no tenía nada.
Era un ratón encerrado en una jaula gobernada por gatos, mas contaba con varias cosas: amor y esperanza. Esas eran mis armas.
Inmerso en mis pensamientos no me di cuenta que alguien me seguía. Cuando le descubrí, ya era demasiado tarde.
-Game Over.



Continuará...

By: Natsumi.










17/7/15

AriYama- Sucio Juego II, His Last Night.

Pareja: AriYama
Género: Shonen-ai, Angust.
Extensión: Two-shot
Autora: Natsumi.
Nota 1: Por fin consigo acabar este fan fic... Sinceramente no tenía pensado escribir un final tan triste y dramático, mas esto es lo que salió. Quise romper un poco con los finales rebosantes de arco-iris y replantear la trama de una manera un poco más "dramática-realista". Espero que disfruten y que tengan una agradable lectura <3 

Dejaré por aquí el primer capítulo, repitiendo de nuevo que aborrezco mi antigua forma de escribir... Igualmente si no lo hago Fujo-Chan me matará x_x Asi que aquí está : EnlaceCapítulo 1



              Sucio juego, II -      His Last Night.



La noche transcurría, como una eterna pesadilla que amenaza con mantenerte preso cual pájaro enjaulado... Tenía ganas de volar adonde sea, porque la estancia en este lugar, llamado dolor, le estaba matando.
En su teléfono móvil las llamadas perdidas se acumulaban. No quería ninguna explicación ¿Qué le iba a decir? Posiblemente una estúpida y cruel broma entre dos amigos, tonterías de jóvenes sin escrúpulos.
Le dolía saber que tan solo fue un títere para quien más había amado hasta ese momento.
Desolado y acabado emocionalmente, se tendí en la cama. Pensó en todo lo sucedido para intentar encontrar una pista que le dijera que todo se trataba de un malentendido, que él le quería de verdad, pero todos sus intentos fueron en vano.
Era una noche fría, las estrellas de su cielo parecían haber muerto de repente, porque ya nada alumbraba su ventana, ni siquiera la Luna estaba de su parte.
-Feliz cumpleaños...
Este día que debería haber sido especial pasó a formar parte de sus peores recuerdos, como la espina que se clava en tu dedo cuando intentas agarrar  una rosa, tan frágil y hermosa... No todo es lo que parece.
"¿Dónde estás madre, ahora que te necesito?"
Sus quejidos se perdían en el silencio, junto al sonido del televisor llegaba del salón hasta su cuarto. Él lo encendió para no sentirse tan solo.
Daiki era su única ilusión, verle todos los días, tan lleno de energía... Su sonrisa iluminaba la mañana de cualquiera que se cruzase a su lado.
Ahora su camino estaba oscuro de nuevo, temía volver a tropezarse  con los obstáculos que allí, en su mente, residían. ¿Quién sería luz para alumbrar su corazón?
Recordó cuantas veces había estado de la misma manera, tan patético que daba hasta pena, o al menos eso pensaba él.
Recordó cuando su padrastro, aprovechando la intimidad de la noche, venía a su cuarto;  recordó cuando su inocencia desapareció...
-Finalmente tenías razón, tan solo soy el juguetito sexual en el que me convertiste.
Se asomó a la ventana, y suspiró, dejando que su aliento, intoxicado por el alcohol que minutos antes había consumido, se mezclase con el aire.
Una última sonrisa se formó en su palidecido rostro, ni siquiera podía pensar con claridad o controlar sus acciones, pero la lágrima que caía por su rostro no era de tristeza. Sentía alivio y esperanza... Esperanza de que algo mejor le esperase allá adonde fuera.
"Feliz cumpleaños", susurró de nuevo antes de perderse en el vacío.
En apenas unos segundos tuvo tiempo de despedirse de su pequeño gato, de su descuidada madre, de Daiki, de sí mismo...
El único testigo fue su vecino, quien eligió un mal momento para tirar la basura.
El sonido de su cuerpo impactando contra en suelo le hizo girar la vista para encontrarse con su cadáver, ensangrentado e irreconocible.
Pasó de ser el "Don nadie" del instituto a estar en todas las conversaciones, en cada periódico y televisión del país.
No se supo la verdadera razón, cada uno divagó exponiendo varias teorías distintas, únicamente había una persona capaz de hallar la solución para tal "enigma". Y ese chico, era Daiki.
-Perdóname, por favor.
Su voz sonaba entrecortada por el llanto, que tan solo le dejaba murmurar una disculpa.
-Tranquilízate...
Inoo superó la pérdida con mayor facilidad, con mentiras que el mismo creó se convenció a sí mismo de que no tenía porqué sentirse culpable.
-Se hubiera suicidado de todas formas.
Estas explicaciones no le sirvieron de nada al joven Arioka. Muy pocos sabían lo que este chico se traía entre manos; muy pocos sabían que él realmente amaba a Ryosuke; muy pocos sabían que estaba decidido a seguir exactamente los mismos pasos de este, allí, en lo alto de ese edificio. A lo lejos se veía ese parque al que fueron juntos por primera y última vez.
-Perdóname.

-Fin-

By: Natsumi.

19/6/15

Prince Of Dreams. -InooDai

Título: Prince Of Dreams.
Pareja: InooDai
Género:  Romance, misterio, sobrenatural.
Extensión: OneShot
Autora: Natsumi
Nota: ¿Resulto pesada actualizando tanto? Wahaha~ ¡Espero que os guste! ^^


                               Prince Of Dreams.



Y cada noche era un nuevo mundo para él. No importaba cuan duro hubiese sido el día que estaba por finalizar, ni siquiera sentía ese dolor en la espalda tan característico de los directores de prensa.
"¿Por qué no harán unos asientos más cómodos?" se preguntaba una y otra vez, sin entender que el dolor provenía de las largas jornadas de trabajo sentado, sin estirar las piernas ni una sola vez.
Al anochecer todo desaparecía, volvía a ser un niño en cuerpo de adulto para sumergirse en otro Universo donde soñar era sinónimo de vivir.
Allí, recostado sobre su cama, excesivamente grande para pertenecer solo a una persona , respirando pausadamente el aroma a papel que su casa había adquirido, esperaba cada noche a que sus ojos se cerrasen.
Cuando esto sucedía todo se volvía negro, como cuando las luces de una sala de cine se apagan, para dar lugar a la película que tanto deseas ver.
Su razón de ser se basaba en ese momento; Luna y estrellas dejaban de alumbrar el firmamento para centrarse únicamente en él, quien antes de recostarse, se asomaba a la ventana para revisar que el cielo estuviese a su gusto. Todo debía de estar impoluto, perfecto.
Nadie entendía por qué refunfuñaba tanto cuando, debido al exceso de trabajo, tenía que pasar algunas horas más en la oficina. ¿Cómo no iba a quejarse? Esos malditos redactores seguro que hacían su trabajo mal a posta para que él tuviera que pasarse la noche haciendo retoques. "¡Vaya mente retorcida que tienes, Daiki!" decían algunos... ¿Qué sabrán ellos?   Como era un hombre sensato sabía que tenía que inventarse cualquier reprimenda, no podía decir la verdadera razón de su enfado.
Por suerte, hoy todo había salido tal cual lo planeado.  Siempre incluía los posibles imprevistos dentro del margen de tiempo antes de finalizar su jornada. Recordaba que una vez, a uno de los secretarios se le había olvidado anotar una cita, que él, al no verla en la agenda, desconocía hasta que entró a su despacho y vio a una fila de empresarios occidentales sentados y cabreados por su poca puntualidad.
Gracias a su formidable sentido de la improvisación consiguió terminar la inesperada reunión con unos exitosos resultados y rápido para volver a su casa relativamente temprano.
Cada vez que tenía tiempo libre aprovechaba para dormir, o por lo menos eso parecía a ojos de los demás.
Su cuerpo permanecía inmóvil, pero ¿y su mente? Algo bonito debía de ocurrir, porque rara era la ocasión en la que no despertaba con una radiante sonrisa decorando su rostro.
Poco a poco se fue sumergiendo en el arte de soñar , como muchas otras veces había hecho antes y minutos después, ya estaba dormido.
"Te estaba esperando" Le dijo ese chico. Vestido de azul y negro extendió su mano para agarrar la suya y volar lejos de la ciudad, como cada noche.
Recordó la primera vez que le vio, tan radiante que parecía la viva imagen de un ángel recién acariciado por las manos de Dios.
Esa sonrisa mágica, causante de mil suspiros allá donde vaya. ¿Qué decir de sus ojos? Dulces mareas negras que te hipnotizan sin preguntar antes de robar tu corazón.
No es un chico mentiroso ni le gusta alardear de valentía.  De hecho, al principio sintió miedo, aunque, más que temor, lo que experimentó fue desconcierto. Sé que hubieras temido por tu cordura si te hubiese pasado lo que a él le ocurre...
Intentó huir a base de cafeína y pastillas. Fueron del todo inútiles... Al poco tiempo de haber estado evitando el sueño ya sentía morirse. ¡Necesitaba verle!, pero ¿por qué?
La respuesta es sencilla. Amaba la capa de irrealidad que cubría a ese extraño ser.
¿Quién no soñó nunca con caminar entre nubes? Tenderte en ellas y acariciarlas, apretujarlas con las manos viendo como estas se escapan por los huequitos entre tus dedos.
Él había probado todo aquello. Incluso había bailado entre partituras musicales... Algunas notas cantaban, otras componían la orquesta y las figuras más esbeltas, como la clave de sol, danzaban a su alrededor como pequeñas bailarinas de ballet clásico.
Él se dejaba  llevar por los fuertes brazos que sujetaban su cintura, siguiendo el compás a la perfección.
Le gustaba recostar la cabeza sobre su pecho, ahí podía aspirar su olor...
Esa fragancia que tanto lo enloquecía... Era una dulce mezcla entre menta y pastel de chocolate.
Como sacado de un propio cuento de hadas, ese ser indescriptible le daba color a sus noches, las ilustraba de mil y una formas mágicas.
"Soy el Príncipe de los Sueños." repetía cada vez que se atrevía a preguntar por su identidad.
Cabello oscuro que combinaba con el sutil grosor de sus labios, su belleza era superior a la de un príncipe cualquiera.
Él preguntaba "¿Qué increíble locura te apetece hacer esta noche, vida mía?" No le bastaba una respuesta común. Exigía un poco de dificultad, por lo que nuestro protagonista, sin límites, disparaba un sin fin de deseos inalcanzables que siempre se acababan cumpliendo, gracias a él, a su Príncipe.
Desgraciadamente la mañana no se hacía de rogar, quien acompañada por el Sol, le despertaban para anunciar el fin de su aventura.
Nunca le habían agradado las despedidas, a penas le daba tiempo para decir adiós cuando abría los ojos. Todo parecía igual, la ropa reposaba sobre la silla, los platos de la cena aún permanecían sucios en el lavavajillas y la ventana estaba cerrada, tal y como él lo había dejado antes de irse a la cama.
Solo había una diferencia, y residía en el olor de sus manos. La fragancia mentolada y dulce permanecía en su piel hasta el atardecer.
No había momento en el que no pasase sus dedos por la punta de la nariz para sentirlo... Al cerrar los ojos podía imaginárselo, apoyado en el marco de la puerta de su habitación mientras sonreía de esa manera única.
Cada segundo se hacía más pesado que el anterior. Ya ni podía concentrarse en hacer bien su trabajo...
La pila de papeles cada vez aumentaba su tamaño, sin tener ningún tipo de consideración.
Su vida tenía un lugar, y no estaba precisamente en esa oficina rancia y cutre, compuesta por un escritorio a juego con un sillón de cuero desgastado.
 Durante toda su estancia en ese lugar planeó con delicadeza lo que en su cabeza ya se cocía desde hacia bastante tiempo.
Llegó el anochecer y tras acomodarse en su lecho esperó a la llegada de su amado.
Todo transcurrió con normalidad. Se durmió, le vio, se volvió a enamorar... Y entonces, cuando le preguntó sobre lo que deseaba hacer esa noche, él contestó, "Deseo quedarme contigo para siempre."
Nunca había visto al Príncipe tan sorprendido, sus ojos se abrieron tanto que por un momento pensó que se parecían a los grandes botones negros de su chaqueta de invierno.
Esa fue la primera vez que le besó, mas no la última... Jamás habría podido imaginar que la perfección era real.
Se entregaron al amor con el fervor de quienes se aman al completo, con la timidez y la pureza propias de la primera vez.
"¿Quién eres?", preguntó de nuevo mientras sonreía agradecido por poder descansar, esta vez entre sus brazos.
"Soy el Príncipe de Los Sueños, Inoo Kei. Soy Tu Príncipe. Quédate conmigo en este Universo, te haré vivir un amor de ensueño, donde solamente tú y yo seremos eternos."
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Fin.

By: Natsumi






16/6/15

I Need You 2, final. - TakaHika.

Título: I Need You, II 
Pareja: TakaHika
Autora: Natsumi.
Extención: Twoshot
Nota 1: Me he decidido a terminar todos esos fics que en su día dejé a medias. Creo que mi nivel ha mejorado... Por eso notaran bastante diferencia entre las primeras partes que escribí hace unos tres años y ahora. Solo espero que lo disfruten. 
Muaaaah~ <3

Primera parte: aquí.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~

I Need You, II


Ante la atónita mirada de Hikaru, Yuya le fue desabrochando lentamente la camisa. A cada botón quitado, se relamía los labios pensando en el sabor de esa piel color miel, tan suave al tacto como el vestido pulcro de un ángel.
Ambos estaban muy nerviosos, pero la soledad junto con la excitación que se había apoderado de sus cuerpos permitía que apartasen la vergüenza de lado.
Takaki no sabía lo que le pasaba, nunca habría actuado de esa manera. Él era un chico virgen, sin ningún tipo de experiencia anterior a esa. Se estaba reservando para su "media naranja".
Siempre imaginó su primera vez como un acto que estaría colmado de romanticismo,
dónde habrían pétalos de rosas por doquier y velas aromáticas olor a vainilla.
Pero míralo ahora. Lo más sorprendente era que era él quien estaba tomando la iniciativa.
Acariciaba su pecho con una delicadeza exquisita. Sus suaves dedos danzaban por toda la extensión de su piel sin dejar ningún espacio desatendido. Luego llegó el turno de su boca y después de su lengua.
Le saboreaba cual helado interminable sin sentirse saciado.
Ambos estaban sumergidos en su propia cúpula de placer. Podrían jurar que en ese momento salía vapor de sus cuerpos envolviéndolos en una atmósfera cálida y caprichosa que cada vez pedía más y más.
Cuando Yuya sintió por primera vez las manos de Hikaru sobre su vientre creyó desfallecer.
Esa manera de tocarle... Se sentía demasiado bien como para ser real.
Cuando pensaba que era imposible sentir más placer que ese, el chico color miel decidió usar también su boca. Y bajó, bajó más de lo que debía.
Llegados a ese punto el control quedaba realmente alejado por parte de Yuya.
Sentía como la lengua del chico envolvía su miembro, de una manera exquisita, formidable...
Podía notar como ahuecaba sus mejillas para reforzar la fricción existente, como movía su lengua en círculos de una manera torpe pero efectiva.
Agradecía todo lo que estaba recibiendo. Sabía que como él, Hikaru nunca había probado el sexo.
Se le notaba en el temblor de sus manos, las mantenía sujetas con fuerza en las caderas de Yuya.
No solamente era placer, todo aquello iba más lejos. Era algo mucho más profundo.
Dos personas que apenas se conocen estaban haciendo el amor, porque sí, ellos hacían el amor.
Yaotome no lo había dicho aún , pero desde que se subió al autobús y le vio por primera vez, sintió morir y revivir repetidas veces. Su corazón pasó por cientos de ritmos cardíacos distintos antes de, por fin, decidir sentarse a su lado.
Y allí estaban ellos, desnudos no solo en cuerpo, sino en alma también. Lo entregaron todo esa noche, a pesar de lo incómodo que resultaba acostarse sobre rofe ninguno de los dos tuvo tiempo para pensar en aquello cuando sintieron lo que era la conexión plena.
La primera penetración fue dolorosa para los dos, pero en ese dolor encontraban un placer incomparable. Era una mezcla de lujuria y pasión, colmada de amor y cariño. La sensación más sublime que jamás habían experimentado.
El contacto de sus ojos jamás se separó. Respiraban sobre la boca del otro, compartiendo el mismo aire, sin importarles que allí afuera, se encontraba una patrulla entera buscándoles, ¿A quién le importaba eso ahora?
El ritmo de las embestidas aumentaba frenéticamente y los gemidos no tardaron en producirse. Eran como una suave melodía, un canto privado entre ellos dos, que demostraba por medio de sonidos lo esplendido que se sentía.
Cada uno se aferraba al cuerpo del otro con fuerza, como si temieran que en cualquier momento alguien viniese a alejarlos para siempre. Se susurraban palabras al oído con el poco aliento que les quedaba para hablar. Las gotas de sudor de Hikaru caían sobre el cuerpo de Yuya, impregnándole de su olor, del que nunca querría desprenderse.
Se besaron incontables veces, degustando el sabor de sus lenguas unidas. No recordaban haber probado elixir mejor que ese.
La oscuridad envolvía el espacio, no se veía nada aparentemente, pero ellos, con la luz del amor, pudieron ver cada expresión ajena, cada mueca de placer...
Cuando, por fin, saborearon el clímax, ambos derramaron lágrimas.Tocaron el cielo juntos, danzaron entre las estrellas cogidos de la mano, para después volver a ese lugar, la cueva que había sido testigo de su amor.
Se mantuvieron abrazados por incontables segundos, puede que incluso pasasen horas. Pero ahí estaban ellos, aún confusos por esa oleada de sentimientos nuevos que sin piedad les habían atacado.
Se miraron de nuevo, rieron y se acariciaron, mimándose con cariño. Diciéndose mediante gestos un "gracias" profundo, de esos que salen desde el mismo corazón.
-Hikaru...
-Shh, no hace falta que digas nada.
-No me interrumpas cuando quiero decirte que te amo, bakka.
Sonrieron de nuevo y suspiraron, ¿Es este el significado de "felicidad"?
De repente unos ruidos provenientes de afuera les despertaron del trance que compartían.
Se trataba de unos ladridos y unas voces que los llamaban a gritos, entonces recordaron que supuestamente estaban perdidos y entre risas se  vistieron con una rapidez de lince.
Corrieron a pesar del dolor hacia las luces de las linternas y entonces se inventaron una historia bastante creíble para evitar el castigo al que podrían ser sometidos.
Para su suerte, les salió bien el engaño y quedaron como héroes, perdidos por toda una noche en un peligroso parque rodeado de volcanes.
Lo que nadie supo nunca fue el pacto que allí se firmó. Fue un pacto eterno que ninguno de ellos quebrantó, ¿Para qué hacerlo? Se amaban locamente. Como dijo Takaki una vez, ese mismo día antes de conocer a quien sería la persona más importante de su vida, nunca dejaría escapar al amor de su vida, y ese... Ese era Yaotome Hikaru, ahora y por siempre.


FIN.


By: Natsumi





15/6/15

Mi Guardaespaldas 5



 Título: Mi guardaespaldas, parte 4
Pareja: TakaBu, HikaTo, InooDai
Autora: Natsumi.
Género: Shonen-ai, Lemon, Romance
Extensión: Serial.
Nota 1: Después de dos años por fin he continuado este serial. Soy una experta en dejar historias a medias ;-; Tengo pensado reescribir los capítulos anteriores... Al menos corregir las numerosas faltas que desgraciadamente tenía hace unos años.
Espero que os guste~





Mi Guardaespaldas, IV


-¡Por fin llegamos!

Después de varias horas de dilema entre, por ejemplo, si ponerse una camisa a cuadros o una negra, todos estaban listos en la furgoneta rumbo a la discoteca.
Solamente había que fijarse un poco para notar que algo no iba bien, por lo menos en el caso del mayor de todos, quien se mantenía ausente. mirando a un punto fijo de la ventana.
-¡Anímate Kou-Chan! Así pareces una estatua vieja.
-No estoy de ánimos Hikaru...
Una mirada suplicante fue dirigida al menor de ambos. Parecía haber captado el mensaje porque de repente, después de pensar unos segundos, sus ojos brillaron, denotando que tenía un plan.
-Ryutaro estará en la fiesta...
-¿Qué?

Yabu Kota's POV

Al escuchar ese nombre de nuevo, "Ryutaro", decenas de recuerdos invadieron mi mente. Hacía varios años que no sabía nada de aquel chico, quien una vez fue mi pareja.
La relación no resultó bien... Cabe decir que ambos éramos jóvenes e inexpertos, demasiado apasionados y poco responsables. Aún así, fue una ruptura pacífica; yo tenía que irme a la Universidad mientras que él aún cursaba la secundaria.
Supongo que sería bonito verle de nuevo, y más ahora... Algo me dice que pasaré bastante tiempo solo.
Una vez hubimos llegado, observé como el grupo se dispersaba: Inoo y Daiki se acomodaron en un silloncito situado en una de las esquinas del local, parecían muy ocupados demostrándose amor en público, "desvergonzados", pensé con un deje de envidia.
Por otro lado, Keito y Hikaru habían ocupado los dos micrófonos que habían en un pequeño escenario-karaoke. Ambos cantaban baladas románticas con una melosidad que nunca pensé que Hikaru tendría... Las apariencias engañan a veces, o eso se suele decir.
Y ya por último estaba Yuya... No perdió ni un segundo. No sé cómo lo había hecho, pero ya habían tres chicas bailando a su alrededor y no especialmente de forma amistosa.
-¿Y qué hago yo?
Sentía ganas de echarme a llorar como un crío... Toda la valentía que tenía antes de venir se había esfumado desde el momento en el que recordé mi situación actual.
Estoy enamorado de un chico borde y presumido, que ni siquiera se aclara con sus sentimientos hacia mí, ¿Acaso merezco esto? Nunca debí de haber venido aquí...
-¿Yabu?
Estaba tan distraído compadeciéndome de mí mismo que ni siquiera noté que estaba justo al lado de Morimoto. Mi expresión debió de haber sido ridícula porque no tardó en comenzar a reír.
Él estaba tal y como le recordaba. Apuesto, más bajito que yo, pero no por eso lucía infantil.
Tenía una sensual mezcla entre dulzura y madurez que me enloquecieron desde que le vi.
Ahora solo le encuentro encantador, ya no podría sentir algo diferente a la amistad por él.
-¡Ryutaro! ¿Cómo estás, pequeño? Te veo muy bien.
Y así celebramos el bonito reencuentro. Hablamos y hablamos, la verdad es que no me esperaba que fuera tan divertido charlar con él de nuevo.
Ahora estábamos en medio de la pista, la verdad que no sé qué hago aquí pasmado con una maceta mientras todos saltan y cantan.
-¿Te apetece bailar Kou-Chan? Espero que hayas mejorado tu coordinación.
-¡Justo estaba pensando en eso!

En otra parte de la discoteca...

-Vamos nena...
-¡Qué ya no me apetece! ¿Okey?
Y con esa última frase la maldita zorra barata se esfumó por los pasillos de aquella sala oscura.
-Será desgraciada, toda la noche calentándome con sus jueguecitos para luego marcharse... Bah, igualmente no era tan guapa. Ya encontraré a otra putita decente.
Dando la imagen de un niñito consentido Takaki salió de los lavabos colocándose el pantalón, a la vez que maldecía sin disimulo alguno a cualquiera que se metiera en su camino.
Aquel lugar apestaba a sexo y a orín. Típico de los baños de un local de fiesta.
-¿A quién puedo molestar ahora?
A pesar de que aparentaba estar bebido por el olor a alcohol que desprendía su ropa se encontraba perfectamente cuerdo. Paseó la mirada por el cúmulo de gente que bailaba en el centro de la pista buscando algo divertido con lo que entretenerse, divisando al momento a Kota. Su rostro era iluminado de vez en cuando por las luces de colores parpadeantes que buscaban desorientar al bailante.
Cuanta menos cordura se respire en el ambiente más liberados y fuera de ley se sentirán los jóvenes que buscan saltarse las normas.
-Alguien tan alto no pasa desapercibido...
Muchas personas caminaban y se tambaleaban a su lado pero su mirada nunca se separó del cuerpo del mayor, quien contoneaba su cintura al ritmo de la música ajeno a la atención que estaba recibiendo.
Sumido en su mundo se pasó la lengua por los labios e imaginó cientos de cosas que podría hacerle ahora mismo a ese chico que llevaba días volviéndolo completamente loco.
Pensó en llevarle a los lavabos y arrancarle la ropa sin cuidado alguno, para después usar su cuerpo como mejor se le antojase.
-Ya que la putita barata me dejó a medias...
Estaba dispuesto a cumplir cada una de sus fantasías. Caminó a paso lento hacia la multitud, pero de repente, algo le hizo frenarse en seco. Como un cristal desquebrajado por el impacto de una piedra. Así de rotos quedaron sus sueños pervertidos.
-¿Y quién demonios es ese?
El enfado comenzó a invadir su alma, ¿Por qué Yabu estaba bailando de esa forma con otro? No entendía por qué le sonreía tan adorablemente, por qué sostenía la cintura de otro chico entre sus manos...
Sin pensar en lo que hacía agarró a Kota de la mano y se lo llevó fuera de la discoteca. Una vez allí le asestó un puñetazo con toda la ira que hubo sentido en ese momento, sin darse cuenta que por ello el labio del mayor había comenzado a sangrar.
-¿Qué te crees que estás haciendo imbécil?  Soy tu guardaespaldas y no debes alejarte de mí.
Las palabras se amontonaban en su boca como piedras pesadas difíciles de expulsar ante la mirada atónita del mayor.
Intentó no perder los nervios y mostrarse serio, casi indiferente, para imponer su superioridad emocional, a pesar de que el puñetazo mostró una clara evidencia de descontrol.
- Pero, ¿Pero qué ocurre?
Solo atinó a decir eso mientras sus ojos comenzaban a humedecerse. No entendía nada ni el por qué de ese ataque tan gratuito.
Mientras, el resto de chicos, quienes se habían percatado del jaleo corrieron a separar a Takaki de Yabu, quien aún yacía en el suelo.
Los quejidos y reprimendas de los demás no hicieron que Yuya le pidiera perdón. Se mantuvo serio durante todo el trayecto y la única mirada que le dedicó al mayor fue tan fría que por un momento pareció que sus ojos desprendían hielo, cortante y punzante que buscaban herirle el corazón.
Todos pensaron que Kota se habría vuelto a propasar con sus insultos, por lo que intentaron normalizar la situación con bromas pesadas que a nadie parecía hacerles gracia a pesar de que se reían, más que nada para intentar animar a Yabu.

Yabu's POV

Ahora entiendo esa famosa frase que dice : "Solo sé que nada sé." No entendía por qué Takaki se había comportado de esa manera conmigo. Hacía ya tiempo que nuestra relación se había vuelto amistosa.
Pensé que algo le habría salido mal con su ligue, por lo que no pude evitar alegrarme muy en el fondo de mi alma.
Por otra parte, me sentía muy deprimido. Ver como la persona que amas te desprecia dando así a entender que no le importas una mierda es una sensación muy desagradable. Ahora entendía cómo se tuvo que haber sentido él al principio, cuando yo le maltrataba.
Quería llorar, gritar e incluso sentía ganas de pegarle más fuerte que él al darme el puñetazo.
Ahora estaba en mi habitación, solo. Les había dicho a los chicos que saliesen a terminar con su noche de diversión, no quería ser el culpable de haber fastidiado la velada. También les pedí que se disculpasen con Ryutaro de mi parte. Se tuvo que haber quedado muy sorprendido...
Escuchaba el "Tic, tac" del reloj. Como una simple melodía iba acompasado con los latidos de mi corazón.
La cortina se movía agitada por la suave brisa nocturna que se colaba entre la rendijas de la pequeña ventana de madera que se situaba en la parte izquierda de mi cama. Por un momento sentí paz.
-Yabu...
Esperen un momento, ¿Qué?
-¿Puedo pasar?
No me lo puedo creer, ¿No se suponía que estaba solo? ¿Ahora que haré? No me siento capaz de hablarle todavía, ¿La puerta estaba cerrada con llave?
Veo como poco a poco comienza a abrirse, respondiendo a mi pregunta. "Imbécil Kota, ¿Desde cuando se te olvida fechar la puerta? " Como última solución solo atino a cobijarme bajo la gruesa manta de mi cama. A lo mejor no me vería si me mantenía quieto.
- Hmm, parece que alguien a desaparecido. Le buscaré en la cocina...
¡Bien! Salgo de mi refugio orgulloso de mi método de camuflaje cuando de repente noto como un cuerpo se abalanza sobre mí, dejándome bajo él.
- De verdad, eres tan ingenuo a veces...
Desconcertado me costó entender que me había atrapado. Justo cuando estaba dispuesto a quejarme sus ojos atraparon a los míos... Ambos quedamos perdidos en una danza de miradas que no parecía tener fin.
Compartíamos el mismo aliento y ritmo cardíaco. Podía sentir su calor a través de mi cuerpo, ¿Estaría soñando? Noté como sus ojos se desviaron a mi labio ajado por el golpe de antes para después torcer su boca en signo de disgusto.
- Lo siento...
El "tic tac" no paraba, la cortina seguía moviéndose y el viento se seguía colando por las rendijas de la ventana. Todo parecía igual y a la vez otro mundo diferente.
Vi cómo humedecía sus labios con ¿Timidez?, ¿Cuándo el gran Takaki Yuya se había sentido inseguro?
Como un flashback vinieron a mi mente las imágenes de él junto con las chicas de la discoteca.
Recordé cómo manoseaba sus glúteos con descaro, como ellas sonreían mordiéndose el labio para después lanzarse a su boca...
No pude evitarlo y haciendo uso de todas mis fuerzas me escabullí por un costado y corrí fuera de la habitación.
-¡Déjame! ¿Qué ocurre? ¿No conseguiste tirarte a ninguna de esas zorras?
Estaba llorando, ¿Cómo no hacerlo? Me sentía usado por la persona que más amaba.
Para colmo él solo se limitó a mirarme desde el marco de la puerta, serio y distante.
Miré a mi alrededor sintiéndome patético. Como compartíamos un cuarto pequeño no tenía muchas posibilidades de esconderme de nuevo.
-¿Qué estás mirando Yuya? Yo también sufro, ¿Vale? Nunca pensé que contratarte supondría tanto sufrimiento, nunca pensé que amar sería tan duro... Tú deber es protegerme.
-Acabemos con esto, jefe.
En un rápido movimiento se acercó a mí para rodear mi cintura y pegarme hacia él. 
De nuevo volvíamos a estar demasiado juntos, de nuevo volvía a perderme en su sensualidad.
-Ambos lo deseamos, no te resistas a lo que tu corazón te suplica.
Su voz, en forma de susurro chocaba contra el lóbulo de mi mejilla, haciéndome temblar entre sus brazos, ¿Quería jugar? No sería yo quien se negaría.
Con mi mano izquierda agarré su pelo por la nuca y tiré de él, ganándome un gruñido como respuesta.
-Ahora sabrás por qué no debes golpear a tu jefe.
Un fuego intenso se coló por mis entrañas, solo deseaba tenerle cuanto antes. Lo empujé contra la pared con fuerza y le besé. No como la noche anterior. Este fue un beso hambriento, exigente.
Metí mi lengua en su boca saboreando y probando cada parte de esta.
-¿Quién te dice que seré yo el castigado, Kou-Chan?
Sonrió de lado y en un ágil movimiento cambiamos posiciones. Ambas respiraciones estaban agitadas.
-Esta noche no pararé. Escucha atentamente lo que te voy a decir.
Se acercó a mi oreja y pasó su lengua por mi mandíbula mientras que con su mano hacía figuras abstractas por mi vientre sobre la camisa.
-Esta noche te haré mío.


+*Continuará*+


By: Natsumi



Lovesick. Capítulo 1 -Yoonmin

Título: Lovesick
Pareja: Yoonmin (Suga x Jimin)
Género:  Misterio, drama, romance.
Extensión: Posiblemente acabe en serial. 
Autora: Natsumi
Nota: Como prometí, comenzaré a actualizar más a menudo, ¡He de aplicarme los mismos consejos que doy! Espero que no se note mucho la falta de practica... La técnica se va perdiendo TnT  El próximo fic será YamaJima o InooDai e.e
Gracias a Hitomy oka-san por darme su apoyo incondicional. Ella fue una de las primeras escritoras que leí y también fue de mis primeras amigas por aquí. Al principio pensé que jamás podría contactar con ella pero al poco tiempo descubrí que era una personita muy cercana y adorable <3 ¿Cómo no amar a alguien así? 
También quería agradecer especialmente a Sakura <3 Desde el primer fanfic que leí de ella supe que tenía un futuro brillante por delante y hoy en día es de mis escritoras favoritas. Te adoro, bonita. Tu dulzura me anima a seguir. 
Bah... Os juro que no exagero cuando digo que las amo ;-; Y tampoco miento cuando digo que al leer sus comentarios se me escapó alguna que otra lagrimita...
Disfruten~




Lovesick, I 

-¡Min Yoongi!, ¿Ya ha terminado de maquillar al señor Chun?
-Estoy en ello, jefe. Tiene la cara demasiado hinchada...Necesitaré tiempo.
Ambos miraron al cuerpo que se encontraba sobre la camilla, dando lugar a que una expresión rebosante de desagrado se apoderase de sus rostros casi de inmediato.
-Me temo que tendrás que trasnochar de nuevo. Todavía te queda uno que acicalar.
-¡Pero jefe, no es justo! Llevo aquí desde las 5 de la mañana.
-Nada de peros. Te compensaré con un aumento de sueldo este mes.

*Yoongi's POV*


Bufé mientras lavaba mis manos, más por costumbre que por necesidad, ya que sabía que pronto estarían cubiertas de polvo rosado otra vez.
Me fastidiaba tener que despedirme de la velada que llevaba organizando desde hace días.
Yo, el sofá, un televisor... Una noche romántica que tendría como protagonistas a mí, al bol de palomitas y a la gran colección de películas antiguas que había heredado de mi padre.
¿Qué diferencia había entre mi trabajo y una película de terror? Maquillar cadáveres ha sido mi profesión desde hace casi 7 meses. Me motivo pensando que las familias me lo agradecerán... Al fin y al cabo, soy yo quien prepara a sus difuntos para el funeral. Mi deber es hacer que el último adiós no sea tan doloroso. Las muertes agresivas como la del pobre señor Chun, un empresario chino que fue asesinado por mafiosos a los que supuestamente les debía dinero, son las más complicadas. Es difícil disimular la expresión de dolor en sus rostros, y peor aún cuando tienen la cara deformada... Aún así no hay nada que no pueda arreglar con la ayuda de mis "polvos mágicos".
¡Es increíble como un buen maquillaje puede cubrir hasta el más mínimo rasguño!
Cuando era pequeño nunca esperé que acabaría trabajando aquí, en una funeraria, fue lo único que encontré después de terminar mi preparación en estética así que no lo pude rechazar. Tampoco es que me queje, no tengo un mal sueldo... Es lo suficientemente elevado como para poder llevar una vida normal. Vivo con mi pez en un estudio grande en comparación a los antiguos antros en los que solía alojarme. Como veis también tiene sus contras,por ejemplo, usualmente, como hoy, tengo que hacer horas extras nocturnas. Desde pequeñito he necesitado dormir mucho para poder "ser persona". Cuando esto no ocurre empiezo a tener leves alucinaciones... Imagínense lo terrible que es alucinar con cadáveres asesinos que van a por mí, quien solo tengo un mísero pintalabios color carmín para defenderme.
Después de terminar con el señor Chun me tomo el lujo de descansar un poco. Respiro con pesadez, aspirando el aroma a frialdad, a "muerte maquillada". Nunca pasaba calor ahí dentro... Es más, teníamos que mantener la sala a temperaturas bajas para evitar que los cadáveres entrasen en período de descomposición. Me sentía tranquilo allí dentro, alejado de todos los problemas del resto de personas, siempre estresados y parlanchines.
- ¿Quién será el siguiente?
Para adelantar trabajo decidí ojear los archivos. En esta empresa se tiene la política de seguir las directrices que las familias nos dan, por lo que antes de maquillar pedimos un informe con los datos básicos del difunto, con sus aficiones y rasgos más característicos para poder hacer un trabajo acorde a su personalidad.  No tardé mucho en dar con mi objetivo.
- A ver que tenemos por aquí... -repaso un par de veces el papel un poco sorprendido. Se trataba de un chico joven, menor que yo, al que le gustaba jugar a videojuegos y bailar. Releí un par de veces su nombre, algo común, pero muy bonito, pensé.
-Park Jimin... -repetí para mi mismo. No ponía nada acerca de su muerte ni había fotografía.
De nuevo, movido por la curiosidad, caminé rápido hasta el viejo ordenador que estaba en una salita contigua al salón de maquillaje, mi área de trabajo.
Cuando estaba encendido tecleé el nombre del difunto. Al segundo, decenas de entradas aparecieron tras la búsqueda. Busqué el post más reciente que decía: "Se encuentra el cuerpo sin vida de un joven alumno en los baños de la prestigiosa Universidad de HighFly."
Sin dudarlo cliqué sobre el titular, pertenecía a un famoso noticiero coreano por lo que me pareció fiable. Lo que ahí encontré me dejó aún más confuso de lo que estaba... La noticia resaltaba que se trataba de un alumno ejemplar, querido por todos los profesores y el alumnado del centro.
No se sabía la razón de su muerte. Algunas fuentes policiales habían propuesto que se trataba de un suicidio, mas sus familiares y amigos cercanos habían desmentido este hecho, afirmando que se trataba de un joven alegre y positivo, quien nunca habría optado por ese final.
Al final del artículo aparecía la foto del chico. Esa sonrisa... El alma se me desgarró involuntariamente al verle. Desprendía tanta luz... Me costaba asimilar que esa era la foto de un muerto.
-¿Quién querría matar a alguien así?
- No lo sé, pero más te vale que empieces ya. Te vi tan ocupado que yo mismo tuve que acomodar el cuerpo.
No me esperaba que mi jefe estuviera justo a mi lado, mirándome con una expresión severa. Algo me dijo que si no me levantaba rápido mi puesto en la empresa peligraría. No me hacía exclusiva ilusión verme de patitas en la calle por utilizar el ordenador en horario laboral, por lo que después de unas disculpas corrí hasta mi sala de trabajo.
Suspiré al ver al cuerpo inerte sobre la camilla. Ese era Park Jimin.
Su rostro lucía frío, pálido. A medida que me acercaba a él mi corazón se iba acelerando más y más.
-¿Qué voy a perfeccionar si aún en estas condiciones está hermoso?
Abrí mi maletín y decidí aplicarle un poco de color en los pómulos y en los labios, que se veían un poco azulados.
Mientras esparcía los polvitos rosados me preguntaba una y otra vez el por qué tuvo que suceder esto.
Aún sin haberle conocido en vida me dolía saber que ese chico nunca más volvería a sonreír, a sentir... No podría experimentar lo que es terminar la Universidad, casarse, ser padre... Todo había acabado para él y lo peor era que no se sabía cómo había ocurrido. No hay culpables ni razones, o por lo menos, no habían sido descubiertas aún.
Entre pensamientos y reflexiones el tiempo pasó, no me di cuenta de cuando terminé con mi tarea, solo sabía que llevaba más de quince minutos observando su rostro. Mis ojos estaban húmedos... Quise achacárselo al sueño pero en el fondo sabía que eran lágrimas de tristeza. Esta profesión puede resultar muy dura a veces.
Después de recoger mis utensilios y haber limpiado todo cubrí de nuevo el cuerpo de Jimin con la sábana, no sin antes besar su frente.
-Descansa en paz, pequeño...
 Como yo era el único que quedaba dentro del edificio tuve que encargarme de cerrar todas las salas bajo llave. No era un lugar muy grande, pero sí contaba con muchos recovecos que debían ser inspeccionados antes del cierre, por no hablar de la cámara frigorífica dónde "residían" los difuntos.
Ese era el lugar más importante de todos. Había que mantenerlo en la temperatura adecuada para que la carne se conservara y el maquillaje no se viera dañado.
Mi casa no quedaba alejada de allí. Siempre había disfrutado de los paseos nocturnos, ¿Qué hora sería? Seguramente pasaban de las 2 de la madrugada. Eso hacía el camino más tranquilo. Solo estaba yo, alumbrado por las estrellas y la luz de algún que otro coche.
Cuando llegué a mi casa suspiré aliviado... Solo deseaba ducharme y descansar en mi acogedora cama . En ese momento hubiera jurado que hubiese podido dormir por una semana y aún así seguiría sintiéndome cansado.
No me resistí a mis deseos, y cuando ya tuve el pijama puesto, me acurruqué entre las sábanas, respirando el suave olor a jazmín proveniente del detergente que había utilizado para lavarlas la última vez.
Apagué la lamparita que estaba sobre la mesa de noche y en menos de cinco minutos caí en un profundo sueño, tan intenso que parecía que ni el sonido de una bomba nuclear me haría despertar...

* Dreaming*


-¿Pe-pero qué pasa?
De repente me encontraba tendido sobre un suelo frío y húmedo. Desorientado intenté incorporarme, pero al hacerlo un dolor intenso se apoderó de mi cabeza y solo pude llevarme las manos a la sien apoyando el codo para evitar caerme de lado.
Aún estaba intentando asimilar si todo se trataba de una pesadilla o de la realidad cuando un fuerte ruido a mi costado hizo que me girase en dirección al sonido.
- ¿Hola?, ¿Hay alguien aquí?
Pude distinguir entre la oscuridad el brillo de la porcelana blanca procedente de lo que parecía ser una fila de lavamanos. Un poco menos aturdido conseguí ponerme en pié y ya con la vista más acostumbrada a la poca luz pude deducir que estaba en un baño público.
- No tengas miedo...
Una voz me sacó de mi trance y sorprendido inspeccioné con la mirada el lugar rápidamente intentando encontrar a quien me había hablado.
Gotas de sudor frío comenzaron a bajar por mi frente. Estaba asustado y la desesperación iba en aumento.
- No te voy a hacer daño, Suga.
¿Suga? Hacía años que nadie me llamaba así. Solían hacerlo durante mi infancia y solamente algunas personas.
Su tono calmado y cálido me hizo relajarme un poco, pero esa tranquilidad duró menos que la prolongación de un suspiro.
Una tenue luz se hizo presente en el fondo del primer pasillo donde se encontraban tras las puertas los retretes. Mi vista se concentró en ese lugar y a paso lento me fui acercando a lo que parecía ser una silueta, aunque aún se veía difuminada.
A cada paso que daba se iba definiendo la forma de esa sombra extraña. Se trataba de un chico, parecía vestir el uniforme de una universidad. Como estaba de espaldas no conseguía dar con la identidad de aquel individuo.
-¿Quién eres y qué quieres de mí?, ¿Se trata de un sueño?
- ¿No son los sueños una parte de la realidad acaso?
Cuando el extraño se giró, todo mi cuerpo se heló. Mis piernas comenzaron a temblar y sin poder evitarlo caí arrodillado al suelo, lastimando mis rodillas.
Caminó hacia mí para después agacharse, consiguiendo quedar a mi altura.
Yo aún, en estado de shock, fui incapaz de articular palabra alguna y solo pude mirarle fijamente a los ojos cuando pasó su mano por mi mejilla.
-Necesito que me ayudes, te necesito.
Su mirada penetró en mi alma consiguiendo que un escalofrío recorriese toda mi espina dorsal. Mi piel estaba erizada por mi propio temblor.
- ¿Ji-Jimin?

Continuará...


By: Natsumi





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