(>3<)~Afìlianos onegai~ (^W^)

Fics Yaoi

19/6/15

Prince Of Dreams. -InooDai

Título: Prince Of Dreams.
Pareja: InooDai
Género:  Romance, misterio, sobrenatural.
Extensión: OneShot
Autora: Natsumi
Nota: ¿Resulto pesada actualizando tanto? Wahaha~ ¡Espero que os guste! ^^


                               Prince Of Dreams.



Y cada noche era un nuevo mundo para él. No importaba cuan duro hubiese sido el día que estaba por finalizar, ni siquiera sentía ese dolor en la espalda tan característico de los directores de prensa.
"¿Por qué no harán unos asientos más cómodos?" se preguntaba una y otra vez, sin entender que el dolor provenía de las largas jornadas de trabajo sentado, sin estirar las piernas ni una sola vez.
Al anochecer todo desaparecía, volvía a ser un niño en cuerpo de adulto para sumergirse en otro Universo donde soñar era sinónimo de vivir.
Allí, recostado sobre su cama, excesivamente grande para pertenecer solo a una persona , respirando pausadamente el aroma a papel que su casa había adquirido, esperaba cada noche a que sus ojos se cerrasen.
Cuando esto sucedía todo se volvía negro, como cuando las luces de una sala de cine se apagan, para dar lugar a la película que tanto deseas ver.
Su razón de ser se basaba en ese momento; Luna y estrellas dejaban de alumbrar el firmamento para centrarse únicamente en él, quien antes de recostarse, se asomaba a la ventana para revisar que el cielo estuviese a su gusto. Todo debía de estar impoluto, perfecto.
Nadie entendía por qué refunfuñaba tanto cuando, debido al exceso de trabajo, tenía que pasar algunas horas más en la oficina. ¿Cómo no iba a quejarse? Esos malditos redactores seguro que hacían su trabajo mal a posta para que él tuviera que pasarse la noche haciendo retoques. "¡Vaya mente retorcida que tienes, Daiki!" decían algunos... ¿Qué sabrán ellos?   Como era un hombre sensato sabía que tenía que inventarse cualquier reprimenda, no podía decir la verdadera razón de su enfado.
Por suerte, hoy todo había salido tal cual lo planeado.  Siempre incluía los posibles imprevistos dentro del margen de tiempo antes de finalizar su jornada. Recordaba que una vez, a uno de los secretarios se le había olvidado anotar una cita, que él, al no verla en la agenda, desconocía hasta que entró a su despacho y vio a una fila de empresarios occidentales sentados y cabreados por su poca puntualidad.
Gracias a su formidable sentido de la improvisación consiguió terminar la inesperada reunión con unos exitosos resultados y rápido para volver a su casa relativamente temprano.
Cada vez que tenía tiempo libre aprovechaba para dormir, o por lo menos eso parecía a ojos de los demás.
Su cuerpo permanecía inmóvil, pero ¿y su mente? Algo bonito debía de ocurrir, porque rara era la ocasión en la que no despertaba con una radiante sonrisa decorando su rostro.
Poco a poco se fue sumergiendo en el arte de soñar , como muchas otras veces había hecho antes y minutos después, ya estaba dormido.
"Te estaba esperando" Le dijo ese chico. Vestido de azul y negro extendió su mano para agarrar la suya y volar lejos de la ciudad, como cada noche.
Recordó la primera vez que le vio, tan radiante que parecía la viva imagen de un ángel recién acariciado por las manos de Dios.
Esa sonrisa mágica, causante de mil suspiros allá donde vaya. ¿Qué decir de sus ojos? Dulces mareas negras que te hipnotizan sin preguntar antes de robar tu corazón.
No es un chico mentiroso ni le gusta alardear de valentía.  De hecho, al principio sintió miedo, aunque, más que temor, lo que experimentó fue desconcierto. Sé que hubieras temido por tu cordura si te hubiese pasado lo que a él le ocurre...
Intentó huir a base de cafeína y pastillas. Fueron del todo inútiles... Al poco tiempo de haber estado evitando el sueño ya sentía morirse. ¡Necesitaba verle!, pero ¿por qué?
La respuesta es sencilla. Amaba la capa de irrealidad que cubría a ese extraño ser.
¿Quién no soñó nunca con caminar entre nubes? Tenderte en ellas y acariciarlas, apretujarlas con las manos viendo como estas se escapan por los huequitos entre tus dedos.
Él había probado todo aquello. Incluso había bailado entre partituras musicales... Algunas notas cantaban, otras componían la orquesta y las figuras más esbeltas, como la clave de sol, danzaban a su alrededor como pequeñas bailarinas de ballet clásico.
Él se dejaba  llevar por los fuertes brazos que sujetaban su cintura, siguiendo el compás a la perfección.
Le gustaba recostar la cabeza sobre su pecho, ahí podía aspirar su olor...
Esa fragancia que tanto lo enloquecía... Era una dulce mezcla entre menta y pastel de chocolate.
Como sacado de un propio cuento de hadas, ese ser indescriptible le daba color a sus noches, las ilustraba de mil y una formas mágicas.
"Soy el Príncipe de los Sueños." repetía cada vez que se atrevía a preguntar por su identidad.
Cabello oscuro que combinaba con el sutil grosor de sus labios, su belleza era superior a la de un príncipe cualquiera.
Él preguntaba "¿Qué increíble locura te apetece hacer esta noche, vida mía?" No le bastaba una respuesta común. Exigía un poco de dificultad, por lo que nuestro protagonista, sin límites, disparaba un sin fin de deseos inalcanzables que siempre se acababan cumpliendo, gracias a él, a su Príncipe.
Desgraciadamente la mañana no se hacía de rogar, quien acompañada por el Sol, le despertaban para anunciar el fin de su aventura.
Nunca le habían agradado las despedidas, a penas le daba tiempo para decir adiós cuando abría los ojos. Todo parecía igual, la ropa reposaba sobre la silla, los platos de la cena aún permanecían sucios en el lavavajillas y la ventana estaba cerrada, tal y como él lo había dejado antes de irse a la cama.
Solo había una diferencia, y residía en el olor de sus manos. La fragancia mentolada y dulce permanecía en su piel hasta el atardecer.
No había momento en el que no pasase sus dedos por la punta de la nariz para sentirlo... Al cerrar los ojos podía imaginárselo, apoyado en el marco de la puerta de su habitación mientras sonreía de esa manera única.
Cada segundo se hacía más pesado que el anterior. Ya ni podía concentrarse en hacer bien su trabajo...
La pila de papeles cada vez aumentaba su tamaño, sin tener ningún tipo de consideración.
Su vida tenía un lugar, y no estaba precisamente en esa oficina rancia y cutre, compuesta por un escritorio a juego con un sillón de cuero desgastado.
 Durante toda su estancia en ese lugar planeó con delicadeza lo que en su cabeza ya se cocía desde hacia bastante tiempo.
Llegó el anochecer y tras acomodarse en su lecho esperó a la llegada de su amado.
Todo transcurrió con normalidad. Se durmió, le vio, se volvió a enamorar... Y entonces, cuando le preguntó sobre lo que deseaba hacer esa noche, él contestó, "Deseo quedarme contigo para siempre."
Nunca había visto al Príncipe tan sorprendido, sus ojos se abrieron tanto que por un momento pensó que se parecían a los grandes botones negros de su chaqueta de invierno.
Esa fue la primera vez que le besó, mas no la última... Jamás habría podido imaginar que la perfección era real.
Se entregaron al amor con el fervor de quienes se aman al completo, con la timidez y la pureza propias de la primera vez.
"¿Quién eres?", preguntó de nuevo mientras sonreía agradecido por poder descansar, esta vez entre sus brazos.
"Soy el Príncipe de Los Sueños, Inoo Kei. Soy Tu Príncipe. Quédate conmigo en este Universo, te haré vivir un amor de ensueño, donde solamente tú y yo seremos eternos."
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Fin.

By: Natsumi






16/6/15

I Need You 2, final. - TakaHika.

Título: I Need You, II 
Pareja: TakaHika
Autora: Natsumi.
Extención: Twoshot
Nota 1: Me he decidido a terminar todos esos fics que en su día dejé a medias. Creo que mi nivel ha mejorado... Por eso notaran bastante diferencia entre las primeras partes que escribí hace unos tres años y ahora. Solo espero que lo disfruten. 
Muaaaah~ <3

Primera parte: aquí.


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I Need You, II


Ante la atónita mirada de Hikaru, Yuya le fue desabrochando lentamente la camisa. A cada botón quitado, se relamía los labios pensando en el sabor de esa piel color miel, tan suave al tacto como el vestido pulcro de un ángel.
Ambos estaban muy nerviosos, pero la soledad junto con la excitación que se había apoderado de sus cuerpos permitía que apartasen la vergüenza de lado.
Takaki no sabía lo que le pasaba, nunca habría actuado de esa manera. Él era un chico virgen, sin ningún tipo de experiencia anterior a esa. Se estaba reservando para su "media naranja".
Siempre imaginó su primera vez como un acto que estaría colmado de romanticismo,
dónde habrían pétalos de rosas por doquier y velas aromáticas olor a vainilla.
Pero míralo ahora. Lo más sorprendente era que era él quien estaba tomando la iniciativa.
Acariciaba su pecho con una delicadeza exquisita. Sus suaves dedos danzaban por toda la extensión de su piel sin dejar ningún espacio desatendido. Luego llegó el turno de su boca y después de su lengua.
Le saboreaba cual helado interminable sin sentirse saciado.
Ambos estaban sumergidos en su propia cúpula de placer. Podrían jurar que en ese momento salía vapor de sus cuerpos envolviéndolos en una atmósfera cálida y caprichosa que cada vez pedía más y más.
Cuando Yuya sintió por primera vez las manos de Hikaru sobre su vientre creyó desfallecer.
Esa manera de tocarle... Se sentía demasiado bien como para ser real.
Cuando pensaba que era imposible sentir más placer que ese, el chico color miel decidió usar también su boca. Y bajó, bajó más de lo que debía.
Llegados a ese punto el control quedaba realmente alejado por parte de Yuya.
Sentía como la lengua del chico envolvía su miembro, de una manera exquisita, formidable...
Podía notar como ahuecaba sus mejillas para reforzar la fricción existente, como movía su lengua en círculos de una manera torpe pero efectiva.
Agradecía todo lo que estaba recibiendo. Sabía que como él, Hikaru nunca había probado el sexo.
Se le notaba en el temblor de sus manos, las mantenía sujetas con fuerza en las caderas de Yuya.
No solamente era placer, todo aquello iba más lejos. Era algo mucho más profundo.
Dos personas que apenas se conocen estaban haciendo el amor, porque sí, ellos hacían el amor.
Yaotome no lo había dicho aún , pero desde que se subió al autobús y le vio por primera vez, sintió morir y revivir repetidas veces. Su corazón pasó por cientos de ritmos cardíacos distintos antes de, por fin, decidir sentarse a su lado.
Y allí estaban ellos, desnudos no solo en cuerpo, sino en alma también. Lo entregaron todo esa noche, a pesar de lo incómodo que resultaba acostarse sobre rofe ninguno de los dos tuvo tiempo para pensar en aquello cuando sintieron lo que era la conexión plena.
La primera penetración fue dolorosa para los dos, pero en ese dolor encontraban un placer incomparable. Era una mezcla de lujuria y pasión, colmada de amor y cariño. La sensación más sublime que jamás habían experimentado.
El contacto de sus ojos jamás se separó. Respiraban sobre la boca del otro, compartiendo el mismo aire, sin importarles que allí afuera, se encontraba una patrulla entera buscándoles, ¿A quién le importaba eso ahora?
El ritmo de las embestidas aumentaba frenéticamente y los gemidos no tardaron en producirse. Eran como una suave melodía, un canto privado entre ellos dos, que demostraba por medio de sonidos lo esplendido que se sentía.
Cada uno se aferraba al cuerpo del otro con fuerza, como si temieran que en cualquier momento alguien viniese a alejarlos para siempre. Se susurraban palabras al oído con el poco aliento que les quedaba para hablar. Las gotas de sudor de Hikaru caían sobre el cuerpo de Yuya, impregnándole de su olor, del que nunca querría desprenderse.
Se besaron incontables veces, degustando el sabor de sus lenguas unidas. No recordaban haber probado elixir mejor que ese.
La oscuridad envolvía el espacio, no se veía nada aparentemente, pero ellos, con la luz del amor, pudieron ver cada expresión ajena, cada mueca de placer...
Cuando, por fin, saborearon el clímax, ambos derramaron lágrimas.Tocaron el cielo juntos, danzaron entre las estrellas cogidos de la mano, para después volver a ese lugar, la cueva que había sido testigo de su amor.
Se mantuvieron abrazados por incontables segundos, puede que incluso pasasen horas. Pero ahí estaban ellos, aún confusos por esa oleada de sentimientos nuevos que sin piedad les habían atacado.
Se miraron de nuevo, rieron y se acariciaron, mimándose con cariño. Diciéndose mediante gestos un "gracias" profundo, de esos que salen desde el mismo corazón.
-Hikaru...
-Shh, no hace falta que digas nada.
-No me interrumpas cuando quiero decirte que te amo, bakka.
Sonrieron de nuevo y suspiraron, ¿Es este el significado de "felicidad"?
De repente unos ruidos provenientes de afuera les despertaron del trance que compartían.
Se trataba de unos ladridos y unas voces que los llamaban a gritos, entonces recordaron que supuestamente estaban perdidos y entre risas se  vistieron con una rapidez de lince.
Corrieron a pesar del dolor hacia las luces de las linternas y entonces se inventaron una historia bastante creíble para evitar el castigo al que podrían ser sometidos.
Para su suerte, les salió bien el engaño y quedaron como héroes, perdidos por toda una noche en un peligroso parque rodeado de volcanes.
Lo que nadie supo nunca fue el pacto que allí se firmó. Fue un pacto eterno que ninguno de ellos quebrantó, ¿Para qué hacerlo? Se amaban locamente. Como dijo Takaki una vez, ese mismo día antes de conocer a quien sería la persona más importante de su vida, nunca dejaría escapar al amor de su vida, y ese... Ese era Yaotome Hikaru, ahora y por siempre.


FIN.


By: Natsumi





15/6/15

Mi Guardaespaldas 5



 Título: Mi guardaespaldas, parte 4
Pareja: TakaBu, HikaTo, InooDai
Autora: Natsumi.
Género: Shonen-ai, Lemon, Romance
Extensión: Serial.
Nota 1: Después de dos años por fin he continuado este serial. Soy una experta en dejar historias a medias ;-; Tengo pensado reescribir los capítulos anteriores... Al menos corregir las numerosas faltas que desgraciadamente tenía hace unos años.
Espero que os guste~





Mi Guardaespaldas, IV


-¡Por fin llegamos!

Después de varias horas de dilema entre, por ejemplo, si ponerse una camisa a cuadros o una negra, todos estaban listos en la furgoneta rumbo a la discoteca.
Solamente había que fijarse un poco para notar que algo no iba bien, por lo menos en el caso del mayor de todos, quien se mantenía ausente. mirando a un punto fijo de la ventana.
-¡Anímate Kou-Chan! Así pareces una estatua vieja.
-No estoy de ánimos Hikaru...
Una mirada suplicante fue dirigida al menor de ambos. Parecía haber captado el mensaje porque de repente, después de pensar unos segundos, sus ojos brillaron, denotando que tenía un plan.
-Ryutaro estará en la fiesta...
-¿Qué?

Yabu Kota's POV

Al escuchar ese nombre de nuevo, "Ryutaro", decenas de recuerdos invadieron mi mente. Hacía varios años que no sabía nada de aquel chico, quien una vez fue mi pareja.
La relación no resultó bien... Cabe decir que ambos éramos jóvenes e inexpertos, demasiado apasionados y poco responsables. Aún así, fue una ruptura pacífica; yo tenía que irme a la Universidad mientras que él aún cursaba la secundaria.
Supongo que sería bonito verle de nuevo, y más ahora... Algo me dice que pasaré bastante tiempo solo.
Una vez hubimos llegado, observé como el grupo se dispersaba: Inoo y Daiki se acomodaron en un silloncito situado en una de las esquinas del local, parecían muy ocupados demostrándose amor en público, "desvergonzados", pensé con un deje de envidia.
Por otro lado, Keito y Hikaru habían ocupado los dos micrófonos que habían en un pequeño escenario-karaoke. Ambos cantaban baladas románticas con una melosidad que nunca pensé que Hikaru tendría... Las apariencias engañan a veces, o eso se suele decir.
Y ya por último estaba Yuya... No perdió ni un segundo. No sé cómo lo había hecho, pero ya habían tres chicas bailando a su alrededor y no especialmente de forma amistosa.
-¿Y qué hago yo?
Sentía ganas de echarme a llorar como un crío... Toda la valentía que tenía antes de venir se había esfumado desde el momento en el que recordé mi situación actual.
Estoy enamorado de un chico borde y presumido, que ni siquiera se aclara con sus sentimientos hacia mí, ¿Acaso merezco esto? Nunca debí de haber venido aquí...
-¿Yabu?
Estaba tan distraído compadeciéndome de mí mismo que ni siquiera noté que estaba justo al lado de Morimoto. Mi expresión debió de haber sido ridícula porque no tardó en comenzar a reír.
Él estaba tal y como le recordaba. Apuesto, más bajito que yo, pero no por eso lucía infantil.
Tenía una sensual mezcla entre dulzura y madurez que me enloquecieron desde que le vi.
Ahora solo le encuentro encantador, ya no podría sentir algo diferente a la amistad por él.
-¡Ryutaro! ¿Cómo estás, pequeño? Te veo muy bien.
Y así celebramos el bonito reencuentro. Hablamos y hablamos, la verdad es que no me esperaba que fuera tan divertido charlar con él de nuevo.
Ahora estábamos en medio de la pista, la verdad que no sé qué hago aquí pasmado con una maceta mientras todos saltan y cantan.
-¿Te apetece bailar Kou-Chan? Espero que hayas mejorado tu coordinación.
-¡Justo estaba pensando en eso!

En otra parte de la discoteca...

-Vamos nena...
-¡Qué ya no me apetece! ¿Okey?
Y con esa última frase la maldita zorra barata se esfumó por los pasillos de aquella sala oscura.
-Será desgraciada, toda la noche calentándome con sus jueguecitos para luego marcharse... Bah, igualmente no era tan guapa. Ya encontraré a otra putita decente.
Dando la imagen de un niñito consentido Takaki salió de los lavabos colocándose el pantalón, a la vez que maldecía sin disimulo alguno a cualquiera que se metiera en su camino.
Aquel lugar apestaba a sexo y a orín. Típico de los baños de un local de fiesta.
-¿A quién puedo molestar ahora?
A pesar de que aparentaba estar bebido por el olor a alcohol que desprendía su ropa se encontraba perfectamente cuerdo. Paseó la mirada por el cúmulo de gente que bailaba en el centro de la pista buscando algo divertido con lo que entretenerse, divisando al momento a Kota. Su rostro era iluminado de vez en cuando por las luces de colores parpadeantes que buscaban desorientar al bailante.
Cuanta menos cordura se respire en el ambiente más liberados y fuera de ley se sentirán los jóvenes que buscan saltarse las normas.
-Alguien tan alto no pasa desapercibido...
Muchas personas caminaban y se tambaleaban a su lado pero su mirada nunca se separó del cuerpo del mayor, quien contoneaba su cintura al ritmo de la música ajeno a la atención que estaba recibiendo.
Sumido en su mundo se pasó la lengua por los labios e imaginó cientos de cosas que podría hacerle ahora mismo a ese chico que llevaba días volviéndolo completamente loco.
Pensó en llevarle a los lavabos y arrancarle la ropa sin cuidado alguno, para después usar su cuerpo como mejor se le antojase.
-Ya que la putita barata me dejó a medias...
Estaba dispuesto a cumplir cada una de sus fantasías. Caminó a paso lento hacia la multitud, pero de repente, algo le hizo frenarse en seco. Como un cristal desquebrajado por el impacto de una piedra. Así de rotos quedaron sus sueños pervertidos.
-¿Y quién demonios es ese?
El enfado comenzó a invadir su alma, ¿Por qué Yabu estaba bailando de esa forma con otro? No entendía por qué le sonreía tan adorablemente, por qué sostenía la cintura de otro chico entre sus manos...
Sin pensar en lo que hacía agarró a Kota de la mano y se lo llevó fuera de la discoteca. Una vez allí le asestó un puñetazo con toda la ira que hubo sentido en ese momento, sin darse cuenta que por ello el labio del mayor había comenzado a sangrar.
-¿Qué te crees que estás haciendo imbécil?  Soy tu guardaespaldas y no debes alejarte de mí.
Las palabras se amontonaban en su boca como piedras pesadas difíciles de expulsar ante la mirada atónita del mayor.
Intentó no perder los nervios y mostrarse serio, casi indiferente, para imponer su superioridad emocional, a pesar de que el puñetazo mostró una clara evidencia de descontrol.
- Pero, ¿Pero qué ocurre?
Solo atinó a decir eso mientras sus ojos comenzaban a humedecerse. No entendía nada ni el por qué de ese ataque tan gratuito.
Mientras, el resto de chicos, quienes se habían percatado del jaleo corrieron a separar a Takaki de Yabu, quien aún yacía en el suelo.
Los quejidos y reprimendas de los demás no hicieron que Yuya le pidiera perdón. Se mantuvo serio durante todo el trayecto y la única mirada que le dedicó al mayor fue tan fría que por un momento pareció que sus ojos desprendían hielo, cortante y punzante que buscaban herirle el corazón.
Todos pensaron que Kota se habría vuelto a propasar con sus insultos, por lo que intentaron normalizar la situación con bromas pesadas que a nadie parecía hacerles gracia a pesar de que se reían, más que nada para intentar animar a Yabu.

Yabu's POV

Ahora entiendo esa famosa frase que dice : "Solo sé que nada sé." No entendía por qué Takaki se había comportado de esa manera conmigo. Hacía ya tiempo que nuestra relación se había vuelto amistosa.
Pensé que algo le habría salido mal con su ligue, por lo que no pude evitar alegrarme muy en el fondo de mi alma.
Por otra parte, me sentía muy deprimido. Ver como la persona que amas te desprecia dando así a entender que no le importas una mierda es una sensación muy desagradable. Ahora entendía cómo se tuvo que haber sentido él al principio, cuando yo le maltrataba.
Quería llorar, gritar e incluso sentía ganas de pegarle más fuerte que él al darme el puñetazo.
Ahora estaba en mi habitación, solo. Les había dicho a los chicos que saliesen a terminar con su noche de diversión, no quería ser el culpable de haber fastidiado la velada. También les pedí que se disculpasen con Ryutaro de mi parte. Se tuvo que haber quedado muy sorprendido...
Escuchaba el "Tic, tac" del reloj. Como una simple melodía iba acompasado con los latidos de mi corazón.
La cortina se movía agitada por la suave brisa nocturna que se colaba entre la rendijas de la pequeña ventana de madera que se situaba en la parte izquierda de mi cama. Por un momento sentí paz.
-Yabu...
Esperen un momento, ¿Qué?
-¿Puedo pasar?
No me lo puedo creer, ¿No se suponía que estaba solo? ¿Ahora que haré? No me siento capaz de hablarle todavía, ¿La puerta estaba cerrada con llave?
Veo como poco a poco comienza a abrirse, respondiendo a mi pregunta. "Imbécil Kota, ¿Desde cuando se te olvida fechar la puerta? " Como última solución solo atino a cobijarme bajo la gruesa manta de mi cama. A lo mejor no me vería si me mantenía quieto.
- Hmm, parece que alguien a desaparecido. Le buscaré en la cocina...
¡Bien! Salgo de mi refugio orgulloso de mi método de camuflaje cuando de repente noto como un cuerpo se abalanza sobre mí, dejándome bajo él.
- De verdad, eres tan ingenuo a veces...
Desconcertado me costó entender que me había atrapado. Justo cuando estaba dispuesto a quejarme sus ojos atraparon a los míos... Ambos quedamos perdidos en una danza de miradas que no parecía tener fin.
Compartíamos el mismo aliento y ritmo cardíaco. Podía sentir su calor a través de mi cuerpo, ¿Estaría soñando? Noté como sus ojos se desviaron a mi labio ajado por el golpe de antes para después torcer su boca en signo de disgusto.
- Lo siento...
El "tic tac" no paraba, la cortina seguía moviéndose y el viento se seguía colando por las rendijas de la ventana. Todo parecía igual y a la vez otro mundo diferente.
Vi cómo humedecía sus labios con ¿Timidez?, ¿Cuándo el gran Takaki Yuya se había sentido inseguro?
Como un flashback vinieron a mi mente las imágenes de él junto con las chicas de la discoteca.
Recordé cómo manoseaba sus glúteos con descaro, como ellas sonreían mordiéndose el labio para después lanzarse a su boca...
No pude evitarlo y haciendo uso de todas mis fuerzas me escabullí por un costado y corrí fuera de la habitación.
-¡Déjame! ¿Qué ocurre? ¿No conseguiste tirarte a ninguna de esas zorras?
Estaba llorando, ¿Cómo no hacerlo? Me sentía usado por la persona que más amaba.
Para colmo él solo se limitó a mirarme desde el marco de la puerta, serio y distante.
Miré a mi alrededor sintiéndome patético. Como compartíamos un cuarto pequeño no tenía muchas posibilidades de esconderme de nuevo.
-¿Qué estás mirando Yuya? Yo también sufro, ¿Vale? Nunca pensé que contratarte supondría tanto sufrimiento, nunca pensé que amar sería tan duro... Tú deber es protegerme.
-Acabemos con esto, jefe.
En un rápido movimiento se acercó a mí para rodear mi cintura y pegarme hacia él. 
De nuevo volvíamos a estar demasiado juntos, de nuevo volvía a perderme en su sensualidad.
-Ambos lo deseamos, no te resistas a lo que tu corazón te suplica.
Su voz, en forma de susurro chocaba contra el lóbulo de mi mejilla, haciéndome temblar entre sus brazos, ¿Quería jugar? No sería yo quien se negaría.
Con mi mano izquierda agarré su pelo por la nuca y tiré de él, ganándome un gruñido como respuesta.
-Ahora sabrás por qué no debes golpear a tu jefe.
Un fuego intenso se coló por mis entrañas, solo deseaba tenerle cuanto antes. Lo empujé contra la pared con fuerza y le besé. No como la noche anterior. Este fue un beso hambriento, exigente.
Metí mi lengua en su boca saboreando y probando cada parte de esta.
-¿Quién te dice que seré yo el castigado, Kou-Chan?
Sonrió de lado y en un ágil movimiento cambiamos posiciones. Ambas respiraciones estaban agitadas.
-Esta noche no pararé. Escucha atentamente lo que te voy a decir.
Se acercó a mi oreja y pasó su lengua por mi mandíbula mientras que con su mano hacía figuras abstractas por mi vientre sobre la camisa.
-Esta noche te haré mío.


+*Continuará*+


By: Natsumi



Lovesick. Capítulo 1 -Yoonmin

Título: Lovesick
Pareja: Yoonmin (Suga x Jimin)
Género:  Misterio, drama, romance.
Extensión: Posiblemente acabe en serial. 
Autora: Natsumi
Nota: Como prometí, comenzaré a actualizar más a menudo, ¡He de aplicarme los mismos consejos que doy! Espero que no se note mucho la falta de practica... La técnica se va perdiendo TnT  El próximo fic será YamaJima o InooDai e.e
Gracias a Hitomy oka-san por darme su apoyo incondicional. Ella fue una de las primeras escritoras que leí y también fue de mis primeras amigas por aquí. Al principio pensé que jamás podría contactar con ella pero al poco tiempo descubrí que era una personita muy cercana y adorable <3 ¿Cómo no amar a alguien así? 
También quería agradecer especialmente a Sakura <3 Desde el primer fanfic que leí de ella supe que tenía un futuro brillante por delante y hoy en día es de mis escritoras favoritas. Te adoro, bonita. Tu dulzura me anima a seguir. 
Bah... Os juro que no exagero cuando digo que las amo ;-; Y tampoco miento cuando digo que al leer sus comentarios se me escapó alguna que otra lagrimita...
Disfruten~




Lovesick, I 

-¡Min Yoongi!, ¿Ya ha terminado de maquillar al señor Chun?
-Estoy en ello, jefe. Tiene la cara demasiado hinchada...Necesitaré tiempo.
Ambos miraron al cuerpo que se encontraba sobre la camilla, dando lugar a que una expresión rebosante de desagrado se apoderase de sus rostros casi de inmediato.
-Me temo que tendrás que trasnochar de nuevo. Todavía te queda uno que acicalar.
-¡Pero jefe, no es justo! Llevo aquí desde las 5 de la mañana.
-Nada de peros. Te compensaré con un aumento de sueldo este mes.

*Yoongi's POV*


Bufé mientras lavaba mis manos, más por costumbre que por necesidad, ya que sabía que pronto estarían cubiertas de polvo rosado otra vez.
Me fastidiaba tener que despedirme de la velada que llevaba organizando desde hace días.
Yo, el sofá, un televisor... Una noche romántica que tendría como protagonistas a mí, al bol de palomitas y a la gran colección de películas antiguas que había heredado de mi padre.
¿Qué diferencia había entre mi trabajo y una película de terror? Maquillar cadáveres ha sido mi profesión desde hace casi 7 meses. Me motivo pensando que las familias me lo agradecerán... Al fin y al cabo, soy yo quien prepara a sus difuntos para el funeral. Mi deber es hacer que el último adiós no sea tan doloroso. Las muertes agresivas como la del pobre señor Chun, un empresario chino que fue asesinado por mafiosos a los que supuestamente les debía dinero, son las más complicadas. Es difícil disimular la expresión de dolor en sus rostros, y peor aún cuando tienen la cara deformada... Aún así no hay nada que no pueda arreglar con la ayuda de mis "polvos mágicos".
¡Es increíble como un buen maquillaje puede cubrir hasta el más mínimo rasguño!
Cuando era pequeño nunca esperé que acabaría trabajando aquí, en una funeraria, fue lo único que encontré después de terminar mi preparación en estética así que no lo pude rechazar. Tampoco es que me queje, no tengo un mal sueldo... Es lo suficientemente elevado como para poder llevar una vida normal. Vivo con mi pez en un estudio grande en comparación a los antiguos antros en los que solía alojarme. Como veis también tiene sus contras,por ejemplo, usualmente, como hoy, tengo que hacer horas extras nocturnas. Desde pequeñito he necesitado dormir mucho para poder "ser persona". Cuando esto no ocurre empiezo a tener leves alucinaciones... Imagínense lo terrible que es alucinar con cadáveres asesinos que van a por mí, quien solo tengo un mísero pintalabios color carmín para defenderme.
Después de terminar con el señor Chun me tomo el lujo de descansar un poco. Respiro con pesadez, aspirando el aroma a frialdad, a "muerte maquillada". Nunca pasaba calor ahí dentro... Es más, teníamos que mantener la sala a temperaturas bajas para evitar que los cadáveres entrasen en período de descomposición. Me sentía tranquilo allí dentro, alejado de todos los problemas del resto de personas, siempre estresados y parlanchines.
- ¿Quién será el siguiente?
Para adelantar trabajo decidí ojear los archivos. En esta empresa se tiene la política de seguir las directrices que las familias nos dan, por lo que antes de maquillar pedimos un informe con los datos básicos del difunto, con sus aficiones y rasgos más característicos para poder hacer un trabajo acorde a su personalidad.  No tardé mucho en dar con mi objetivo.
- A ver que tenemos por aquí... -repaso un par de veces el papel un poco sorprendido. Se trataba de un chico joven, menor que yo, al que le gustaba jugar a videojuegos y bailar. Releí un par de veces su nombre, algo común, pero muy bonito, pensé.
-Park Jimin... -repetí para mi mismo. No ponía nada acerca de su muerte ni había fotografía.
De nuevo, movido por la curiosidad, caminé rápido hasta el viejo ordenador que estaba en una salita contigua al salón de maquillaje, mi área de trabajo.
Cuando estaba encendido tecleé el nombre del difunto. Al segundo, decenas de entradas aparecieron tras la búsqueda. Busqué el post más reciente que decía: "Se encuentra el cuerpo sin vida de un joven alumno en los baños de la prestigiosa Universidad de HighFly."
Sin dudarlo cliqué sobre el titular, pertenecía a un famoso noticiero coreano por lo que me pareció fiable. Lo que ahí encontré me dejó aún más confuso de lo que estaba... La noticia resaltaba que se trataba de un alumno ejemplar, querido por todos los profesores y el alumnado del centro.
No se sabía la razón de su muerte. Algunas fuentes policiales habían propuesto que se trataba de un suicidio, mas sus familiares y amigos cercanos habían desmentido este hecho, afirmando que se trataba de un joven alegre y positivo, quien nunca habría optado por ese final.
Al final del artículo aparecía la foto del chico. Esa sonrisa... El alma se me desgarró involuntariamente al verle. Desprendía tanta luz... Me costaba asimilar que esa era la foto de un muerto.
-¿Quién querría matar a alguien así?
- No lo sé, pero más te vale que empieces ya. Te vi tan ocupado que yo mismo tuve que acomodar el cuerpo.
No me esperaba que mi jefe estuviera justo a mi lado, mirándome con una expresión severa. Algo me dijo que si no me levantaba rápido mi puesto en la empresa peligraría. No me hacía exclusiva ilusión verme de patitas en la calle por utilizar el ordenador en horario laboral, por lo que después de unas disculpas corrí hasta mi sala de trabajo.
Suspiré al ver al cuerpo inerte sobre la camilla. Ese era Park Jimin.
Su rostro lucía frío, pálido. A medida que me acercaba a él mi corazón se iba acelerando más y más.
-¿Qué voy a perfeccionar si aún en estas condiciones está hermoso?
Abrí mi maletín y decidí aplicarle un poco de color en los pómulos y en los labios, que se veían un poco azulados.
Mientras esparcía los polvitos rosados me preguntaba una y otra vez el por qué tuvo que suceder esto.
Aún sin haberle conocido en vida me dolía saber que ese chico nunca más volvería a sonreír, a sentir... No podría experimentar lo que es terminar la Universidad, casarse, ser padre... Todo había acabado para él y lo peor era que no se sabía cómo había ocurrido. No hay culpables ni razones, o por lo menos, no habían sido descubiertas aún.
Entre pensamientos y reflexiones el tiempo pasó, no me di cuenta de cuando terminé con mi tarea, solo sabía que llevaba más de quince minutos observando su rostro. Mis ojos estaban húmedos... Quise achacárselo al sueño pero en el fondo sabía que eran lágrimas de tristeza. Esta profesión puede resultar muy dura a veces.
Después de recoger mis utensilios y haber limpiado todo cubrí de nuevo el cuerpo de Jimin con la sábana, no sin antes besar su frente.
-Descansa en paz, pequeño...
 Como yo era el único que quedaba dentro del edificio tuve que encargarme de cerrar todas las salas bajo llave. No era un lugar muy grande, pero sí contaba con muchos recovecos que debían ser inspeccionados antes del cierre, por no hablar de la cámara frigorífica dónde "residían" los difuntos.
Ese era el lugar más importante de todos. Había que mantenerlo en la temperatura adecuada para que la carne se conservara y el maquillaje no se viera dañado.
Mi casa no quedaba alejada de allí. Siempre había disfrutado de los paseos nocturnos, ¿Qué hora sería? Seguramente pasaban de las 2 de la madrugada. Eso hacía el camino más tranquilo. Solo estaba yo, alumbrado por las estrellas y la luz de algún que otro coche.
Cuando llegué a mi casa suspiré aliviado... Solo deseaba ducharme y descansar en mi acogedora cama . En ese momento hubiera jurado que hubiese podido dormir por una semana y aún así seguiría sintiéndome cansado.
No me resistí a mis deseos, y cuando ya tuve el pijama puesto, me acurruqué entre las sábanas, respirando el suave olor a jazmín proveniente del detergente que había utilizado para lavarlas la última vez.
Apagué la lamparita que estaba sobre la mesa de noche y en menos de cinco minutos caí en un profundo sueño, tan intenso que parecía que ni el sonido de una bomba nuclear me haría despertar...

* Dreaming*


-¿Pe-pero qué pasa?
De repente me encontraba tendido sobre un suelo frío y húmedo. Desorientado intenté incorporarme, pero al hacerlo un dolor intenso se apoderó de mi cabeza y solo pude llevarme las manos a la sien apoyando el codo para evitar caerme de lado.
Aún estaba intentando asimilar si todo se trataba de una pesadilla o de la realidad cuando un fuerte ruido a mi costado hizo que me girase en dirección al sonido.
- ¿Hola?, ¿Hay alguien aquí?
Pude distinguir entre la oscuridad el brillo de la porcelana blanca procedente de lo que parecía ser una fila de lavamanos. Un poco menos aturdido conseguí ponerme en pié y ya con la vista más acostumbrada a la poca luz pude deducir que estaba en un baño público.
- No tengas miedo...
Una voz me sacó de mi trance y sorprendido inspeccioné con la mirada el lugar rápidamente intentando encontrar a quien me había hablado.
Gotas de sudor frío comenzaron a bajar por mi frente. Estaba asustado y la desesperación iba en aumento.
- No te voy a hacer daño, Suga.
¿Suga? Hacía años que nadie me llamaba así. Solían hacerlo durante mi infancia y solamente algunas personas.
Su tono calmado y cálido me hizo relajarme un poco, pero esa tranquilidad duró menos que la prolongación de un suspiro.
Una tenue luz se hizo presente en el fondo del primer pasillo donde se encontraban tras las puertas los retretes. Mi vista se concentró en ese lugar y a paso lento me fui acercando a lo que parecía ser una silueta, aunque aún se veía difuminada.
A cada paso que daba se iba definiendo la forma de esa sombra extraña. Se trataba de un chico, parecía vestir el uniforme de una universidad. Como estaba de espaldas no conseguía dar con la identidad de aquel individuo.
-¿Quién eres y qué quieres de mí?, ¿Se trata de un sueño?
- ¿No son los sueños una parte de la realidad acaso?
Cuando el extraño se giró, todo mi cuerpo se heló. Mis piernas comenzaron a temblar y sin poder evitarlo caí arrodillado al suelo, lastimando mis rodillas.
Caminó hacia mí para después agacharse, consiguiendo quedar a mi altura.
Yo aún, en estado de shock, fui incapaz de articular palabra alguna y solo pude mirarle fijamente a los ojos cuando pasó su mano por mi mejilla.
-Necesito que me ayudes, te necesito.
Su mirada penetró en mi alma consiguiendo que un escalofrío recorriese toda mi espina dorsal. Mi piel estaba erizada por mi propio temblor.
- ¿Ji-Jimin?

Continuará...


By: Natsumi





12/6/15

Oscuridad + Natsumi especialmente sensible = ...

Vaya... Demasiado tiempo sin aparecer por aquí, ¿No?  TuT
Me siento un tanto "traidora", porque nunca he cumplido mis promesas, esas que decían: "¡Siento haber estado tanto tiempo ausente! ¡Prometo actualizar cada mes!" Buen chiste ese... :v
No es porque haya dejado de escribir, eso nunca lo he dejado. Puede que sea pereza o falta de motivación... Eso no es escusa, lo sé, pero es cierto que cuando ves que tus entradas no son comentadas tampoco te preocupas por compartir tus nuevas creaciones. Creo que eso nos pasa a tod@s.
Aunque realmente no debería ser así... Esta entrada no se basa en un método para excusarme.
De vez en cuando sigo visitando blogs y conociendo los nuevos que se han ido creando. 
Es muy bonito ver la ilusión en las nuevas escritoras de fanfics, me hace recordar a mí cuando empecé. De eso ya pasaron tres años. Me sorprendía con creces al ver blogs que superaban los 50 seguidores y pensaba "Bah, yo nunca llegaré a 10 siquiera. " Pero poco a poco los seguidores fueron subiendo y subiendo hasta ahora. Puede que no merezca tal cantidad, veo otras chicas que no paran de escribir, que le ponen todo su esfuerzo en ello y apenas tienen visitas. Si eso os pasa a vosotras os pido que no os rindáis. Después de mucho tiempo he comprendido que el número de seguidores no es lo más importante.
Gracias a esto he conocido a bellísimas personas... Con la mayoría he perdido el contacto pero no por ello se han ido de mi corazón. Esos ratos inolvidables que pasé leyendo las historias de otras escritoras a las que admiro, sintiendo ansias por ver la continuación;  ese suspiro que se nos escapa cuando leemos un final perfecto... No cambiaría esos sentimientos por nada del mundo.
Y es que al fin y al cabo la música y la escritura nos ha unido inconscientemente a todas. 
Desconozco si alguien se tomará la molestia de leer esta entrada, pero no me arrepiento de estar escribiéndola. Aquí publico fanfcis, premios, avisos... ¿Por qué no expresarme un poco? 
Aunque a muchas personas no les interese, que no tendría nada de malo, puede que a algún/a seguidor/a le agrade la idea de conocer un poco más a quien lee.
Para no hacer esta entrada demasiado extensa diré que no he dejado de leeros. Sigo muchos blogs pero siempre intento sacar un poquito de tiempo para visitarlos y de paso descubrir los nuevos.
Si sois nuevas en esto no os desaniméis, continuad escribiendo porque de esa manera aportáis algo de vosotr@s en este mundo tan grande de Internet.  
Si como yo, solíais escribir pero, por razones de la vida, tuvisteis que parar, sabed que nunca es tarde para comenzar de nuevo. Y si, al contrario, aún no te has atrevido ha compartir tus creaciones, no tengas miedo ni pienses a nadie le gustaría lo que haces. Sé valiente y arriésgate, ten seguridad ante todo.
Para l@s que solo leéis... Nunca tendré palabras para agradeceros vuestro apoyo, y sé que el resto de escritoras se sienten igual.
Feliz 2015 atrasado, aquí en España ya comenzará el verano por lo que seguro que me animaré a actualizar, ¡Mi hermana Fujo-Chan también!
Ánimo y gracias de nuevo... Un kissu para quien lo haya leído todo n.n
By:Natsumi-Chan
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