(>3<)~Afìlianos onegai~ (^W^)

Fics Yaoi

22/8/15

Be Mine (Final) - Takabu (Twoshot)

Título: Be mine.
Pareja: Takabu.
Género: Romance, Yaoi, drama (solo un poco)
Extensión: Twoshot
By: HSJ_Fujoshi


Nota1: Wow *-* Hacía casi tres años que no publicaba nada... perdí la inspiración XDD Además con las fotos que salieron de Yabu y su supuesta novia creía que ya no valía  la pena seguir con el takabu ;; Las fotos de Yabu me dejaron bastante mal porque el takabu fue mi primera ship... y por ellos comencé a escribir u.u ¡Pero ya estoy de vuelta! Quiero finalizar esta historia ya... Hace bastante del primer capítulo pero voy a seguir con la idea que tenía en ese momento para finalizarla. Es bastante random pero bueno.. le seré fiel a mi yo del pasado(?¿) . No creo que mucha gente vaya a leer esto ya que blogger apenas se usa ya para leer fics.. pero bueno :V Yo pienso seguir actualizando a pesar de todo XD Sin más preámbulos, la parte final de "Be mine"! :



Primera parte aquí.




Be Mine II



Takaki había saltado desde el balcón. Yabu, sin pensárselo dos veces, bajó rápido las escaleras y corrió hacia el patio de atrás, lugar donde Takaki había caído. Las lágrimas se acumularon en sus ojos al ver el cuerpo de su amigo tirado en el suelo, pero se calmó un poco al notar que se movía.

-Ummh..-El menor intentó incorporarse un poco.- ¿Estoy muerto? - se pregunta a sí mismo sintiéndose aturdido.
Kota se acercó a él a paso lento. ¿Esto acababa de pasar? Tenía ganas de gritarle ¿Y por qué no? también quería darle un buen bofetón por imbécil. ¿A quién se le ocurre saltar por un balcón? Quería decirle muchas cosas pero, en ese momento, solo se centró en abrazar a Takaki con mucho cuidado. - Idiota...- No pudo evitar ponerse a llorar. 
-Lo siento...- Dijo el menor al darse cuenta de lo que acababa de hacer. Podría haberse matado y, de hecho, así hubiera sido si la lluvia no hubiese arrastrado una montaña de hojas secas justo a ese lugar. ¿Casualidad? ¿Destino? Quien sabe... 

-¿Te duele algo? - Preguntó mientras le ayudaba a levantarse.
-Me duele el brazo... -Murmuró sintiéndose demasiado avergonzado como para hablar más alto.

-Vamos al coche. -Toma su mano y se dispone a caminar hacia el auto, pero para al escuchar un leve quejido por parte del contrario. Al parecer también se había hecho daño en un pié al caer. Sin decir nada, le tomó en brazos y una vez llegaron al coche, le acomodó en la parte trasera.
Cuando el también se había colocado, lo puso en marcha y comenzó a conducir en dirección al hospital más cercano.

El ambiente era algo tenso. Yabu estaba enfadado y confuso; Takaki solo miraba hacia abajo, sin saber realmente qué decir.

-Kou-chan... yo...
-Calla.- Le interrumpió- Ya hablaremos de esto cuando todo se aclare. Te voy a llevar al hospital y luego a casa de tus padres. Están muy preocupados ¿Sabes que la policía está buscándote?

-¿La policía? -Levantó la mirada algo sorprendido- Vaya... no debí haberme ido así..
-No, definitivamente no tendrías que haberte ido. -Respondió secamente- "Aunque en parte... yo soy el culpable de que esto pasara." -Pensó el mayor- 

Cuando llegaron al hospital solo fue cuestión de minutos que les atendieran ya que no había mucha gente en la sala de espera. Le tuvieron que poner una escayola en el pié. Solo era un leve esguince pero tenía que ir en muletas por dos semanas. Para el brazo le recetaron una crema anti-inflamatoria  No hizo falta que Yabu avisase a los padres de Yuya ya que se presentaron en el hospital. Los médicos debieron haberles llamado. Le agradecieron todo lo que había hecho y después de fueron con su hijo.

Pasaron unos días desde ese suceso y todavía no se habían vuelto a ver. Ambos estaban  ansiosos ya que tenían bastante de qué hablar pero no encontraban el momento. Cuando Takaki se incorporó a las clases todo el mundo quería saber qué es lo que le había pasado. Él vagamente explicó que se había perdido en el bosque y sin querer se había caído por una pendiente. Era algo poco creíble pero todos se creyeron esa versión, no eran lo suficientemente curiosos como para pensar en otro tipo de situaciones. A su vez, Kota tenía toda una semana de exámenes y estando ya en su último curso no podía permitirse distraerse un poco.

Tuvieron que pasar tres semanas para uno de ellos se dignase a dar el primer paso.
Fue Takaki, quien vio su oportunidad cuando vio al mayor sentado solo en la biblioteca del instituto, aprovechando el recreo para terminar de memorizar unas fórmulas que todavía se le hacían algo complicadas.
Sin pensarlo demasiado, entró y se sentó a su lado. Yabu pareció no percatarse pero él lo conocía lo suficientemente bien como para saber que le estaba ignorando. Como no podía hablar, de su mochila sacó una libreta y su estuche. En una hoja que tenía libre le escribió:

        Kou-chan, ¿Podemos hablar? Sé que estás ocupado... pero por favor...

Al terminar, se la puso delante de sus apuntes, aún sabiendo que eso le molestaría.  
Kota leyó el papel, se quedó unos segundos quieto y luego suspiró.

-Vamos.- Guardó sus papeles y espero a que Takaki hiciera lo mismo. Luego salió de la biblioteca y se dirigió a la sala de química. Sabía que estaba vacía ya que el profesor se encontraba haciendo un examen en la clase de un amigo suyo.

-¿De qué quieres hablar? -Preguntó sentándose sobre una de las mesas. Él era alto y las sillas eran algo pequeñas y anticuadas por lo que las mesas le parecían más cómodas. Desafortunadamente, en las clases tenía que aguantarse y sentarse como el resto de sus compañeros. 
Takaki, que estaba frente a él, respondió:
-Yo...quería decir que... bueno... -Estaba muy nervioso y las palabras no le salían. Tomó aire para calmarse un poco y prosiguió. - Sé que lo que hice fue una tontería y entiendo que estés enfadado conmigo. Hice que todo el mundo se preocupara y estuve a punto de matarme... No sé que es lo que hubiese pasado si no me hubieras encontrado... muchas gracias por eso -Bajó la cabeza al no poder seguir sosteniéndole la mirada al mayor. - Hice eso porque me sentía traicionado... tú siempre decías que me querías pero yo no te creía y justo cuando me fui a disculpar te vi besándote con esa chica... 
-Eso puedo explicarlo.
-No es necesario, no me tienes que dar explicaciones ya que solo somos... amigos. -Se sintió sumamente triste al terminar de decir esa frase pero, era la verdad.
-Takaki- Suspiró asimilando lo que le acababa de decir. -Te quiero. Te lo decía antes y te lo digo ahora. No deberías haber visto eso pero  ya que lo viste déjame explicarte. 

El menor estaba aún más nervioso que antes, pero asintió, no queriendo escuchar del todo la explicación del contrario.

-En primer lugar -Le mira directamente a los ojos- Meiko y yo no estamos saliendo. Como ya te dije en su momento, es mi vecina y amiga. El día que te pedí salir, me fui muy enfadado a mi casa debido a tu actitud. Ella me vio y quiso saber lo que había pasado. Entonces ella me dijo que ya que no creías en mis palabras pues tendría que hacerte creer de otra manera.

-¿De qué manera...Yabu?- Preguntó muy sorprendido sintiendo como sus mejillas adoptaban un color rosado. 

Kota río un poco al darse cuenta de lo que estaba pensando Takaki.

-No pienses mal... pervertido -Dijo para molestarle y sintió cómo Yuya, avergonzado,  bajaba otra vez la cabeza. - Me dijo que si te besaba intentando transmitir mis sentimientos, te darías cuenta de que no te estaba mintiendo. Yo... nunca había besado a nadie y no quería que saliese mal así que... le pregunté si podía enseñarme cómo hacerlo... Sí, ya se que suena mal pero nuestras intenciones eran al cien por cien inocentes y además, lo había visto en una serie... Solo me besó superficialmente y no sentí nada, incluso me desagradó... tú entraste a mi casa y nos viste. No pude explicártelo por que te fuiste corriendo.

Si Takaki antes se sentía estúpido, ahora no había adjetivo para definir con exactitud lo que pensaba de sí mismo. 

-Yo...lo siento...no debí haberme ido  -Cerró los ojos con fuerza mientras jugaba con sus manos.

Yabu sabía que Takaki se comportaba de manera muy infantil cuando algo no le gustaba. Era impulsivo pero también muy tímido. Cuando se daba cuenta de su comportamiento siempre se acababa arrepintiendo. Aunque, a pesar de todo, Kota nunca le había visto tan avergonzado como ahora.

- No tienes nada de qué disculparte... Baka.- Sonrió y se levantó de la mesa, parándose justo delante de él y le abrazó como desde hace días quería hacerlo. Pasó sus brazos alrededor de su cintura y le juntó más a él. Takaki hizo lo mismo, le abrazó fuerte, sintiendo como su corazón latía cada vez más rápido. 
Yabu se separó un poco, mirándole fijamente a los ojos. Este era el  momento. Se empezó a acercar a su rostro, cerrando los ojos, estaba nervioso ¿Quién no lo estaría? Takaki posó sus manos sobre las mejillas del más alto, acariciándolas suavemente y terminó con la distancia que los separaba. Juntó sus labios en un lento y dulce beso. Con cada movimiento, intentaban transmitir todo lo que sentían el uno por el otro. Estuvieron besándose hasta que el timbre del instituto sonó, dando por finalizada la hora de descanso. Se separaron lentamente, ambos con las mejillas sonrojadas. Para ellos, todo a su alrededor era perfecto. Se sonrieron tímidamente, no querían separarse todavía.

-Tengo una idea...-murmuró el mayor. Tomó a Takaki de la mano y corrió hacia la salida del instituto. Sin que ningún profesor se diera cuenta, salieron por la puerta. Una vez fuera, comenzaron a reír. Nunca se habían escapado de clases y lo cierto es que había sido divertido. 

-¿No tienes un examen ahora? - Preguntó Yuya con curiosidad. 
-Tuve dos antes del recreo, en la biblioteca solo estaba adelantando un poco. - Le sonrió. 

Takaki se le quedó mirando fijamente por unos segundos, realmente amaba su sonrisa... 

-Yuuyan~ Ahora, doy por hecho que estamos saliendo ¿Verdad? - Pregunto ilusionado.
-Mmm... en ningún momento he dicho que quiera salir contigo. -Se puso muy serio. 
-¿Qué?... -Preguntó incrédulo. - Yo pensaba que...
-Además, -le interrumpe- Debiste decirle a tu amiga que te enseñase a besar mejor, la verdad es que todavía te queda mucho por aprender en ese sentido...

Esto ya era demasiado. Yabu dio media vuelta dispuesto a irse de allí, dolido y enfadado. 
Takaki al darse cuenta de esto rápidamente fue a detenerle.

-¡Kou-chan espera! -le abrazó por la espalda, impidiendo que el mayor siguiera caminando. - Solo estaba bromeando .- Explicó arrepentido de haberle dicho eso. Lo menos que quería era estropearlo todo ahora que las cosas iban bien. - Por supuesto que estamos saliendo -le abrazó un poco más fuerte- Aunque suene un poco apresurado yo... -se sonroja antes de decirlo- Te amo, Kou-chan.

Yabu se volteó al escucharle:

-También te amo -Sonrió y depositó un leve beso en sus labios. -Ahora... si te apetece... podemos ir a mi casa. Ya sabes que llevo un tiempo viviendo solo y... tenemos total privacidad.
-Etto... ¿No crees que... e-es demasiado.. p-pronto? -Preguntó sonrojado, sintiéndose repentinamente nervioso.
-Amor~ Eres muy lindo . -Vuelve a besarle. Le gustaba mucho molestar de esta manera al menor, actuaba de una forma muy adorable para él. - No me refería a eso... tan solo decía que podemos estar tranquilos sin que nadie nos moleste. -Sonrió tomando su mano.
-Está bien~  -Dijo comenzando a caminar mientras entrelazaba sus dedos con su ahora novio. - Por cierto... no es que me estuviese negando a nada... ya sabes... -desvió la mirada- Tan solo decía que era muy pronto pero... en el caso de que surgiera algo pues... -Se calló incapaz de seguir. A pesar de no estar hablando claro, el mero hecho de hablar de ese tema le hacía ponerse muy nervioso.
-¿Estás diciendo que quieres hacerlo conmigo?~ No conocía esa parte de ti - rió para si mismo. 
-¿Qué?...  A ver... En fin, yo solo digo que... pues... Sí. Eso mismo estoy diciendo. - En ese momento quiso que la tierra le tragase. ¡No quería parecer un pervertido delante de su novio!
-Genial. -Se paró y le besó más intensamente que las otras veces. - Entonces debemos llegar pronto a casa.
 Y ambos echaron a correr mientras se reían sin saber por qué. 

Lo cierto es que no se imaginaban que las cosas les iban a salir tan bien después de todo lo que había pasado. Si Takaki no hubiera huido al ver como Yabu besaba a Meiko, todo habría sido más deprisa y mucho más fácil pero este momento no habría sido tan especial ni la espera habría valido tanto la pena. 



FIN


Nota final: La verdad es que me he divertido bastante escribiendo esta última parte. Es extraño comparar la forma que tenía de escribir en la primera parte... creo que he mejorado en estos años TwT Bueno, espero que les haya gustado y siento mucho todo el tiempo que he tardado en continuar este twoshot.



                                                                 By: HSJ_Fujoshi


21/7/15

Prisoner Of Love , II (HikaTo)


Título: Prisoner Of Love , II
Pareja: HikaTo
Autora: Natsumi.
Extención: Threeshot 
Nota 1: ¿Qué os parece? Personalmente me ha costado más escribir esta segunda parte que la primera. Aquí tocaba explicar un poco la trama y... u3u No sé si lo he conseguido.
¡Espero que os guste!

Parte 1



Prisoner Of Love, II



-¿Qué me has hecho?
El mayor de los dos lloraba sin consuelo, temía que en cualquier momento su visión cobrase vida y que ese muchacho que ahora le sostenía entre sus brazos, desapareciese. No quería volver a pasar por lo mismo.
Esperen un momento, "¿Volver a pasar lo mismo?"
Su cerebro creaba laberintos sin salida, sus vagos recuerdos sin orden, danzaban al ritmo de su llanto. Como a un puzzle al que le faltan piezas, buscaban encajarse y completar la incógnita...
-Hikaru, mírame a los ojos, ¿Qué ves en ellos?
Una puerta a lo inexplicable se abrió desde el momento en el que siguió aquellas palabras.
Esos ojos, pozos de agua infinita e intensa, le llevaron a otra vida, una en la que uno de ellos tenía otro rostro, otro nombre, pero Keito seguía intacto, su mirada no había cambiado.
Algo le decía que, "el otro", se trataba de sí mismo, su "él" del pasado. Dos jóvenes, alegres y enamorados, correteaban por los pasillos de un inmenso castillo. Sus risas inundaban la tétrica sala, decorada con grandes retratos de condes y condesas, ya fallecidos.
Sus ropajes daban a entender que se trataba de otra época, una muy lejana. A pesar de eso la sentía como la suya propia.
Como hojas secas en una tarde otoñal, la felicidad de aquellos chicos se fue marchitando poco a poco.
Uno de ellos guardaba un terrible secreto, uno al que quien se expusiese a saberlo podría correr el riesgo de morir.
El amor le cegó. En una noche de pasión, a la altura de esas que tienen los mejores amantes secretos, no pudo más con el peso de la mentira. Le confesó el porqué de sus constantes idas sin explicación.
Ahora podía entender porqué su amado prefería quedarse resguardado cuando las hermosas mañanas de verano, resplandecientes y soleadas, llamaban a la puerta.
Era verdad que en muchas ocasiones llegó a preguntarse , después de "solo un paseo", o eso le decía, cómo podía traer siempre la ropa ensangrentada. Su más típica respuesta: Me he cruzado con unos ladrones.
Por una parte Okamoto se sintió aliviado. Poder compartir esa doble vida con la persona que amaba, al menos por unos instantes, fue maravilloso.
Si pensaban que su amor era imposible de intensificarse, estaban equivocados. Una vez sabida la verdad, experimentaron otra versión del amor. Una más poderosa, que unió a sus almas con el pegamento de la eternidad.
Poco duró su calma. Se había olvidado de la promesa que todos en su clan estaban obligados a hacer.
¿Cuál debía ser en desenlace de aquella historia? Sencilla y clara: Hikaru tenía que morir. Sabía demasiado.

Hikaru's POV

Un estruendoso ruido me hizo reaccionar y salir del trance en el que estaba sumido.
-¿Qué ha sido eso?
No obtuve respuesta. Todo pasó con demasiada rapidez, en menos de un minuto Okamoto me había tirado de su lecho.
-¡Lárgate!
No entendía nada de lo que estaba pasando, ¿Por qué me gritaba de esa manera?
-¡Corre! ¡Ve a la habitación 67!
El miedo que su voz desprendía me contagió al instante, y no dude en seguir sus indicaciones. No me costó mucho encontrar el paradero de ese misterioso cuarto, estaba muy cerca del comedor donde horas antes habíamos cenado.
Me extrañó el hecho de que la puerta estuviese semi-abierta, ¿No era la habitación prohibida?
La tensión del momento me hizo entrar, no tenía tiempo para andar con preguntas, que por más que lo intentase, no serían respondidas por mí mismo.
Todo estaba oscuro y predominaba el olor a humedad, por instinto cerré la puerta tras entrar  y me acurruqué en una de las esquinas, sin atreverme siquiera a buscar el interruptor de la luz.
Por un momento todo permaneció en silencio, adulterado únicamente con el murmullo de mi respiración.
Grata fue mi inquietud cuando, al exterior de la puerta, empecé a escuchar gritos y golpes.
-¿Dónde esta el humano, Okamoto?
-¡No sé de qué me hablas!
Pude distinguir con claridad el sonido de una bofetada impactando contra algo. Mi sangre se heló por completo. El solo hecho de imaginar que mi protector estaba siendo maltratado me produjo un dolor inconsolable. Quise salir de allí, mas el miedo me  retenía ¿Qué había hecho yo  y por qué me buscaban?
-Si no quieres hablar, tendrás que responder tú por él. Despídete de un larga y casi eterna vida.
Ya no escuché más voces... Alguien estaba siendo arrastrado y no ponía ningún tipo de resistencia. "¡Okamoto, defíéndete! No dejes que te maten" gritaba yo en mi interior.
Me sentía tan inútil... Las lágrimas no se hicieron esperar y muy pronto mi expresión se desfiguró debido al llanto, que no cesaba. Esto no podía quedar así, no podía dejarle morir.
Haciendo uso de mi escasa cordura me levanté. Con sigilo avancé hasta la entrada y decidí agacharme, si me veían a mí ambos moriríamos, eso lo sabía sin necesidad de experimentarlo.
Desde el gran portón principal divisé a lo lejos varias siluetas. La distancia no era tanta, así que no me costó dar con Okamoto. Atado de pies y manos estaba siendo arrastrado cual animal... Bastardos.
Sus ojos se abrieron de sobremanera al verme. Solo él se dio cuenta de mi alejada presencia.
De nuevo nuestras miradas se conectaron. Como minutos antes pasó, regresé a ese cuento de amor, que cada vez se me hacía más familiar.
Solo había una diferencia: esta vez yo estaba dentro de la historia. Actuaba cual espectador invisible, ninguno de los dos jóvenes pareció percatarse de mi aparición.
Ambos se abrazaban y lloraban. Se notaba en el ambiente que no contaban con demasiado tiempo, ¿Qué habría pasado?
-No quiero dejarte, Okamoto... No me obligues a olvidarte.
-Es la única manera de salvarte, no puedes quedarte en esta habitación eternamente.
-¿Y por qué no?
-No tengo tanto poder, el hechizo no podrá protegerte cuando salgas de aquí.
Su tristeza parecía inconsolable. No importaba cuantas razones le diese el pelinegro, solo aceptaba un "Quédate conmigo" por respuesta.
Se besaron, una y otra vez, sabiendo que pasaría mucho tiempo antes de que pudiesen volver a hacerlo.
El último adiós llegó, tan rápido y certero como las gotas de lluvia en una tormenta invernal.
Bastaron unas palabras, que no conseguí entender, para que el menor de ambos cayese al suelo."Volveré a por ti", susurró antes de desmayarse.
-Algún día despertarás, en otro cuerpo. Sé que ya no seré nada para ti. Nuestro amor era eterno, ¿verdad? Esperaré a tu regreso, vida mía...
Miré de reojo la puerta de aquella habitación. Pude ver con claridad, sobre esta, el número 67.
El puzzle de mi cerebro ya estaba tomando forma. Las piezas parecían encajar unas con otras y el camino era cada vez más claro.
Volví a sentir la agonía de ver como el amor de mi vida se desvanecía.
-¡No te perderé de nuevo!
¿Dónde se habían ido? El trance me había hecho perder la noción del tiempo. Por suerte, las huellas seguían impecables y me serví de ellas para guiarme.
Nunca fui un gran explorador, no se me daba bien caminar en terrenos boscosos, pero avanzaba lo más rápido que podía.
La desesperación se acumulaba en mis venas ante el no saber ni siquiera, si Okamoto seguía con vida o no.
Era consciente de la gravedad del asunto. ¿Quién era yo? Tan solo un humano inexperto, que por primera, vez se exponía a algo peligroso. Ellos me superaban en número y fuerza, yo no tenía nada.
Era un ratón encerrado en una jaula gobernada por gatos, mas contaba con varias cosas: amor y esperanza. Esas eran mis armas.
Inmerso en mis pensamientos no me di cuenta que alguien me seguía. Cuando le descubrí, ya era demasiado tarde.
-Game Over.



Continuará...

By: Natsumi.










17/7/15

AriYama- Sucio Juego II, His Last Night.

Pareja: AriYama
Género: Shonen-ai, Angust.
Extensión: Two-shot
Autora: Natsumi.
Nota 1: Por fin consigo acabar este fan fic... Sinceramente no tenía pensado escribir un final tan triste y dramático, mas esto es lo que salió. Quise romper un poco con los finales rebosantes de arco-iris y replantear la trama de una manera un poco más "dramática-realista". Espero que disfruten y que tengan una agradable lectura <3 

Dejaré por aquí el primer capítulo, repitiendo de nuevo que aborrezco mi antigua forma de escribir... Igualmente si no lo hago Fujo-Chan me matará x_x Asi que aquí está : EnlaceCapítulo 1



              Sucio juego, II -      His Last Night.



La noche transcurría, como una eterna pesadilla que amenaza con mantenerte preso cual pájaro enjaulado... Tenía ganas de volar adonde sea, porque la estancia en este lugar, llamado dolor, le estaba matando.
En su teléfono móvil las llamadas perdidas se acumulaban. No quería ninguna explicación ¿Qué le iba a decir? Posiblemente una estúpida y cruel broma entre dos amigos, tonterías de jóvenes sin escrúpulos.
Le dolía saber que tan solo fue un títere para quien más había amado hasta ese momento.
Desolado y acabado emocionalmente, se tendí en la cama. Pensó en todo lo sucedido para intentar encontrar una pista que le dijera que todo se trataba de un malentendido, que él le quería de verdad, pero todos sus intentos fueron en vano.
Era una noche fría, las estrellas de su cielo parecían haber muerto de repente, porque ya nada alumbraba su ventana, ni siquiera la Luna estaba de su parte.
-Feliz cumpleaños...
Este día que debería haber sido especial pasó a formar parte de sus peores recuerdos, como la espina que se clava en tu dedo cuando intentas agarrar  una rosa, tan frágil y hermosa... No todo es lo que parece.
"¿Dónde estás madre, ahora que te necesito?"
Sus quejidos se perdían en el silencio, junto al sonido del televisor llegaba del salón hasta su cuarto. Él lo encendió para no sentirse tan solo.
Daiki era su única ilusión, verle todos los días, tan lleno de energía... Su sonrisa iluminaba la mañana de cualquiera que se cruzase a su lado.
Ahora su camino estaba oscuro de nuevo, temía volver a tropezarse  con los obstáculos que allí, en su mente, residían. ¿Quién sería luz para alumbrar su corazón?
Recordó cuantas veces había estado de la misma manera, tan patético que daba hasta pena, o al menos eso pensaba él.
Recordó cuando su padrastro, aprovechando la intimidad de la noche, venía a su cuarto;  recordó cuando su inocencia desapareció...
-Finalmente tenías razón, tan solo soy el juguetito sexual en el que me convertiste.
Se asomó a la ventana, y suspiró, dejando que su aliento, intoxicado por el alcohol que minutos antes había consumido, se mezclase con el aire.
Una última sonrisa se formó en su palidecido rostro, ni siquiera podía pensar con claridad o controlar sus acciones, pero la lágrima que caía por su rostro no era de tristeza. Sentía alivio y esperanza... Esperanza de que algo mejor le esperase allá adonde fuera.
"Feliz cumpleaños", susurró de nuevo antes de perderse en el vacío.
En apenas unos segundos tuvo tiempo de despedirse de su pequeño gato, de su descuidada madre, de Daiki, de sí mismo...
El único testigo fue su vecino, quien eligió un mal momento para tirar la basura.
El sonido de su cuerpo impactando contra en suelo le hizo girar la vista para encontrarse con su cadáver, ensangrentado e irreconocible.
Pasó de ser el "Don nadie" del instituto a estar en todas las conversaciones, en cada periódico y televisión del país.
No se supo la verdadera razón, cada uno divagó exponiendo varias teorías distintas, únicamente había una persona capaz de hallar la solución para tal "enigma". Y ese chico, era Daiki.
-Perdóname, por favor.
Su voz sonaba entrecortada por el llanto, que tan solo le dejaba murmurar una disculpa.
-Tranquilízate...
Inoo superó la pérdida con mayor facilidad, con mentiras que el mismo creó se convenció a sí mismo de que no tenía porqué sentirse culpable.
-Se hubiera suicidado de todas formas.
Estas explicaciones no le sirvieron de nada al joven Arioka. Muy pocos sabían lo que este chico se traía entre manos; muy pocos sabían que él realmente amaba a Ryosuke; muy pocos sabían que estaba decidido a seguir exactamente los mismos pasos de este, allí, en lo alto de ese edificio. A lo lejos se veía ese parque al que fueron juntos por primera y última vez.
-Perdóname.

-Fin-

By: Natsumi.

19/6/15

Prince Of Dreams. -InooDai

Título: Prince Of Dreams.
Pareja: InooDai
Género:  Romance, misterio, sobrenatural.
Extensión: OneShot
Autora: Natsumi
Nota: ¿Resulto pesada actualizando tanto? Wahaha~ ¡Espero que os guste! ^^


                               Prince Of Dreams.



Y cada noche era un nuevo mundo para él. No importaba cuan duro hubiese sido el día que estaba por finalizar, ni siquiera sentía ese dolor en la espalda tan característico de los directores de prensa.
"¿Por qué no harán unos asientos más cómodos?" se preguntaba una y otra vez, sin entender que el dolor provenía de las largas jornadas de trabajo sentado, sin estirar las piernas ni una sola vez.
Al anochecer todo desaparecía, volvía a ser un niño en cuerpo de adulto para sumergirse en otro Universo donde soñar era sinónimo de vivir.
Allí, recostado sobre su cama, excesivamente grande para pertenecer solo a una persona , respirando pausadamente el aroma a papel que su casa había adquirido, esperaba cada noche a que sus ojos se cerrasen.
Cuando esto sucedía todo se volvía negro, como cuando las luces de una sala de cine se apagan, para dar lugar a la película que tanto deseas ver.
Su razón de ser se basaba en ese momento; Luna y estrellas dejaban de alumbrar el firmamento para centrarse únicamente en él, quien antes de recostarse, se asomaba a la ventana para revisar que el cielo estuviese a su gusto. Todo debía de estar impoluto, perfecto.
Nadie entendía por qué refunfuñaba tanto cuando, debido al exceso de trabajo, tenía que pasar algunas horas más en la oficina. ¿Cómo no iba a quejarse? Esos malditos redactores seguro que hacían su trabajo mal a posta para que él tuviera que pasarse la noche haciendo retoques. "¡Vaya mente retorcida que tienes, Daiki!" decían algunos... ¿Qué sabrán ellos?   Como era un hombre sensato sabía que tenía que inventarse cualquier reprimenda, no podía decir la verdadera razón de su enfado.
Por suerte, hoy todo había salido tal cual lo planeado.  Siempre incluía los posibles imprevistos dentro del margen de tiempo antes de finalizar su jornada. Recordaba que una vez, a uno de los secretarios se le había olvidado anotar una cita, que él, al no verla en la agenda, desconocía hasta que entró a su despacho y vio a una fila de empresarios occidentales sentados y cabreados por su poca puntualidad.
Gracias a su formidable sentido de la improvisación consiguió terminar la inesperada reunión con unos exitosos resultados y rápido para volver a su casa relativamente temprano.
Cada vez que tenía tiempo libre aprovechaba para dormir, o por lo menos eso parecía a ojos de los demás.
Su cuerpo permanecía inmóvil, pero ¿y su mente? Algo bonito debía de ocurrir, porque rara era la ocasión en la que no despertaba con una radiante sonrisa decorando su rostro.
Poco a poco se fue sumergiendo en el arte de soñar , como muchas otras veces había hecho antes y minutos después, ya estaba dormido.
"Te estaba esperando" Le dijo ese chico. Vestido de azul y negro extendió su mano para agarrar la suya y volar lejos de la ciudad, como cada noche.
Recordó la primera vez que le vio, tan radiante que parecía la viva imagen de un ángel recién acariciado por las manos de Dios.
Esa sonrisa mágica, causante de mil suspiros allá donde vaya. ¿Qué decir de sus ojos? Dulces mareas negras que te hipnotizan sin preguntar antes de robar tu corazón.
No es un chico mentiroso ni le gusta alardear de valentía.  De hecho, al principio sintió miedo, aunque, más que temor, lo que experimentó fue desconcierto. Sé que hubieras temido por tu cordura si te hubiese pasado lo que a él le ocurre...
Intentó huir a base de cafeína y pastillas. Fueron del todo inútiles... Al poco tiempo de haber estado evitando el sueño ya sentía morirse. ¡Necesitaba verle!, pero ¿por qué?
La respuesta es sencilla. Amaba la capa de irrealidad que cubría a ese extraño ser.
¿Quién no soñó nunca con caminar entre nubes? Tenderte en ellas y acariciarlas, apretujarlas con las manos viendo como estas se escapan por los huequitos entre tus dedos.
Él había probado todo aquello. Incluso había bailado entre partituras musicales... Algunas notas cantaban, otras componían la orquesta y las figuras más esbeltas, como la clave de sol, danzaban a su alrededor como pequeñas bailarinas de ballet clásico.
Él se dejaba  llevar por los fuertes brazos que sujetaban su cintura, siguiendo el compás a la perfección.
Le gustaba recostar la cabeza sobre su pecho, ahí podía aspirar su olor...
Esa fragancia que tanto lo enloquecía... Era una dulce mezcla entre menta y pastel de chocolate.
Como sacado de un propio cuento de hadas, ese ser indescriptible le daba color a sus noches, las ilustraba de mil y una formas mágicas.
"Soy el Príncipe de los Sueños." repetía cada vez que se atrevía a preguntar por su identidad.
Cabello oscuro que combinaba con el sutil grosor de sus labios, su belleza era superior a la de un príncipe cualquiera.
Él preguntaba "¿Qué increíble locura te apetece hacer esta noche, vida mía?" No le bastaba una respuesta común. Exigía un poco de dificultad, por lo que nuestro protagonista, sin límites, disparaba un sin fin de deseos inalcanzables que siempre se acababan cumpliendo, gracias a él, a su Príncipe.
Desgraciadamente la mañana no se hacía de rogar, quien acompañada por el Sol, le despertaban para anunciar el fin de su aventura.
Nunca le habían agradado las despedidas, a penas le daba tiempo para decir adiós cuando abría los ojos. Todo parecía igual, la ropa reposaba sobre la silla, los platos de la cena aún permanecían sucios en el lavavajillas y la ventana estaba cerrada, tal y como él lo había dejado antes de irse a la cama.
Solo había una diferencia, y residía en el olor de sus manos. La fragancia mentolada y dulce permanecía en su piel hasta el atardecer.
No había momento en el que no pasase sus dedos por la punta de la nariz para sentirlo... Al cerrar los ojos podía imaginárselo, apoyado en el marco de la puerta de su habitación mientras sonreía de esa manera única.
Cada segundo se hacía más pesado que el anterior. Ya ni podía concentrarse en hacer bien su trabajo...
La pila de papeles cada vez aumentaba su tamaño, sin tener ningún tipo de consideración.
Su vida tenía un lugar, y no estaba precisamente en esa oficina rancia y cutre, compuesta por un escritorio a juego con un sillón de cuero desgastado.
 Durante toda su estancia en ese lugar planeó con delicadeza lo que en su cabeza ya se cocía desde hacia bastante tiempo.
Llegó el anochecer y tras acomodarse en su lecho esperó a la llegada de su amado.
Todo transcurrió con normalidad. Se durmió, le vio, se volvió a enamorar... Y entonces, cuando le preguntó sobre lo que deseaba hacer esa noche, él contestó, "Deseo quedarme contigo para siempre."
Nunca había visto al Príncipe tan sorprendido, sus ojos se abrieron tanto que por un momento pensó que se parecían a los grandes botones negros de su chaqueta de invierno.
Esa fue la primera vez que le besó, mas no la última... Jamás habría podido imaginar que la perfección era real.
Se entregaron al amor con el fervor de quienes se aman al completo, con la timidez y la pureza propias de la primera vez.
"¿Quién eres?", preguntó de nuevo mientras sonreía agradecido por poder descansar, esta vez entre sus brazos.
"Soy el Príncipe de Los Sueños, Inoo Kei. Soy Tu Príncipe. Quédate conmigo en este Universo, te haré vivir un amor de ensueño, donde solamente tú y yo seremos eternos."
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Fin.

By: Natsumi






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