17/7/15

AriYama- Sucio Juego II, His Last Night.

Pareja: AriYama
Género: Shonen-ai, Angust.
Extensión: Two-shot
Autora: Natsumi.
Nota 1: Por fin consigo acabar este fan fic... Sinceramente no tenía pensado escribir un final tan triste y dramático, mas esto es lo que salió. Quise romper un poco con los finales rebosantes de arco-iris y replantear la trama de una manera un poco más "dramática-realista". Espero que disfruten y que tengan una agradable lectura <3 

Dejaré por aquí el primer capítulo, repitiendo de nuevo que aborrezco mi antigua forma de escribir... Igualmente si no lo hago Fujo-Chan me matará x_x Asi que aquí está : EnlaceCapítulo 1



              Sucio juego, II -      His Last Night.



La noche transcurría, como una eterna pesadilla que amenaza con mantenerte preso cual pájaro enjaulado... Tenía ganas de volar adonde sea, porque la estancia en este lugar, llamado dolor, le estaba matando.
En su teléfono móvil las llamadas perdidas se acumulaban. No quería ninguna explicación ¿Qué le iba a decir? Posiblemente una estúpida y cruel broma entre dos amigos, tonterías de jóvenes sin escrúpulos.
Le dolía saber que tan solo fue un títere para quien más había amado hasta ese momento.
Desolado y acabado emocionalmente, se tendí en la cama. Pensó en todo lo sucedido para intentar encontrar una pista que le dijera que todo se trataba de un malentendido, que él le quería de verdad, pero todos sus intentos fueron en vano.
Era una noche fría, las estrellas de su cielo parecían haber muerto de repente, porque ya nada alumbraba su ventana, ni siquiera la Luna estaba de su parte.
-Feliz cumpleaños...
Este día que debería haber sido especial pasó a formar parte de sus peores recuerdos, como la espina que se clava en tu dedo cuando intentas agarrar  una rosa, tan frágil y hermosa... No todo es lo que parece.
"¿Dónde estás madre, ahora que te necesito?"
Sus quejidos se perdían en el silencio, junto al sonido del televisor llegaba del salón hasta su cuarto. Él lo encendió para no sentirse tan solo.
Daiki era su única ilusión, verle todos los días, tan lleno de energía... Su sonrisa iluminaba la mañana de cualquiera que se cruzase a su lado.
Ahora su camino estaba oscuro de nuevo, temía volver a tropezarse  con los obstáculos que allí, en su mente, residían. ¿Quién sería luz para alumbrar su corazón?
Recordó cuantas veces había estado de la misma manera, tan patético que daba hasta pena, o al menos eso pensaba él.
Recordó cuando su padrastro, aprovechando la intimidad de la noche, venía a su cuarto;  recordó cuando su inocencia desapareció...
-Finalmente tenías razón, tan solo soy el juguetito sexual en el que me convertiste.
Se asomó a la ventana, y suspiró, dejando que su aliento, intoxicado por el alcohol que minutos antes había consumido, se mezclase con el aire.
Una última sonrisa se formó en su palidecido rostro, ni siquiera podía pensar con claridad o controlar sus acciones, pero la lágrima que caía por su rostro no era de tristeza. Sentía alivio y esperanza... Esperanza de que algo mejor le esperase allá adonde fuera.
"Feliz cumpleaños", susurró de nuevo antes de perderse en el vacío.
En apenas unos segundos tuvo tiempo de despedirse de su pequeño gato, de su descuidada madre, de Daiki, de sí mismo...
El único testigo fue su vecino, quien eligió un mal momento para tirar la basura.
El sonido de su cuerpo impactando contra en suelo le hizo girar la vista para encontrarse con su cadáver, ensangrentado e irreconocible.
Pasó de ser el "Don nadie" del instituto a estar en todas las conversaciones, en cada periódico y televisión del país.
No se supo la verdadera razón, cada uno divagó exponiendo varias teorías distintas, únicamente había una persona capaz de hallar la solución para tal "enigma". Y ese chico, era Daiki.
-Perdóname, por favor.
Su voz sonaba entrecortada por el llanto, que tan solo le dejaba murmurar una disculpa.
-Tranquilízate...
Inoo superó la pérdida con mayor facilidad, con mentiras que el mismo creó se convenció a sí mismo de que no tenía porqué sentirse culpable.
-Se hubiera suicidado de todas formas.
Estas explicaciones no le sirvieron de nada al joven Arioka. Muy pocos sabían lo que este chico se traía entre manos; muy pocos sabían que él realmente amaba a Ryosuke; muy pocos sabían que estaba decidido a seguir exactamente los mismos pasos de este, allí, en lo alto de ese edificio. A lo lejos se veía ese parque al que fueron juntos por primera y última vez.
-Perdóname.

-Fin-

By: Natsumi.

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