15/6/15

Lovesick. Capítulo 1 -Yoonmin

Título: Lovesick
Pareja: Yoonmin (Suga x Jimin)
Género:  Misterio, drama, romance.
Extensión: Posiblemente acabe en serial. 
Autora: Natsumi
Nota: Como prometí, comenzaré a actualizar más a menudo, ¡He de aplicarme los mismos consejos que doy! Espero que no se note mucho la falta de practica... La técnica se va perdiendo TnT  El próximo fic será YamaJima o InooDai e.e
Gracias a Hitomy oka-san por darme su apoyo incondicional. Ella fue una de las primeras escritoras que leí y también fue de mis primeras amigas por aquí. Al principio pensé que jamás podría contactar con ella pero al poco tiempo descubrí que era una personita muy cercana y adorable <3 ¿Cómo no amar a alguien así? 
También quería agradecer especialmente a Sakura <3 Desde el primer fanfic que leí de ella supe que tenía un futuro brillante por delante y hoy en día es de mis escritoras favoritas. Te adoro, bonita. Tu dulzura me anima a seguir. 
Bah... Os juro que no exagero cuando digo que las amo ;-; Y tampoco miento cuando digo que al leer sus comentarios se me escapó alguna que otra lagrimita...
Disfruten~




Lovesick, I 

-¡Min Yoongi!, ¿Ya ha terminado de maquillar al señor Chun?
-Estoy en ello, jefe. Tiene la cara demasiado hinchada...Necesitaré tiempo.
Ambos miraron al cuerpo que se encontraba sobre la camilla, dando lugar a que una expresión rebosante de desagrado se apoderase de sus rostros casi de inmediato.
-Me temo que tendrás que trasnochar de nuevo. Todavía te queda uno que acicalar.
-¡Pero jefe, no es justo! Llevo aquí desde las 5 de la mañana.
-Nada de peros. Te compensaré con un aumento de sueldo este mes.

*Yoongi's POV*


Bufé mientras lavaba mis manos, más por costumbre que por necesidad, ya que sabía que pronto estarían cubiertas de polvo rosado otra vez.
Me fastidiaba tener que despedirme de la velada que llevaba organizando desde hace días.
Yo, el sofá, un televisor... Una noche romántica que tendría como protagonistas a mí, al bol de palomitas y a la gran colección de películas antiguas que había heredado de mi padre.
¿Qué diferencia había entre mi trabajo y una película de terror? Maquillar cadáveres ha sido mi profesión desde hace casi 7 meses. Me motivo pensando que las familias me lo agradecerán... Al fin y al cabo, soy yo quien prepara a sus difuntos para el funeral. Mi deber es hacer que el último adiós no sea tan doloroso. Las muertes agresivas como la del pobre señor Chun, un empresario chino que fue asesinado por mafiosos a los que supuestamente les debía dinero, son las más complicadas. Es difícil disimular la expresión de dolor en sus rostros, y peor aún cuando tienen la cara deformada... Aún así no hay nada que no pueda arreglar con la ayuda de mis "polvos mágicos".
¡Es increíble como un buen maquillaje puede cubrir hasta el más mínimo rasguño!
Cuando era pequeño nunca esperé que acabaría trabajando aquí, en una funeraria, fue lo único que encontré después de terminar mi preparación en estética así que no lo pude rechazar. Tampoco es que me queje, no tengo un mal sueldo... Es lo suficientemente elevado como para poder llevar una vida normal. Vivo con mi pez en un estudio grande en comparación a los antiguos antros en los que solía alojarme. Como veis también tiene sus contras,por ejemplo, usualmente, como hoy, tengo que hacer horas extras nocturnas. Desde pequeñito he necesitado dormir mucho para poder "ser persona". Cuando esto no ocurre empiezo a tener leves alucinaciones... Imagínense lo terrible que es alucinar con cadáveres asesinos que van a por mí, quien solo tengo un mísero pintalabios color carmín para defenderme.
Después de terminar con el señor Chun me tomo el lujo de descansar un poco. Respiro con pesadez, aspirando el aroma a frialdad, a "muerte maquillada". Nunca pasaba calor ahí dentro... Es más, teníamos que mantener la sala a temperaturas bajas para evitar que los cadáveres entrasen en período de descomposición. Me sentía tranquilo allí dentro, alejado de todos los problemas del resto de personas, siempre estresados y parlanchines.
- ¿Quién será el siguiente?
Para adelantar trabajo decidí ojear los archivos. En esta empresa se tiene la política de seguir las directrices que las familias nos dan, por lo que antes de maquillar pedimos un informe con los datos básicos del difunto, con sus aficiones y rasgos más característicos para poder hacer un trabajo acorde a su personalidad.  No tardé mucho en dar con mi objetivo.
- A ver que tenemos por aquí... -repaso un par de veces el papel un poco sorprendido. Se trataba de un chico joven, menor que yo, al que le gustaba jugar a videojuegos y bailar. Releí un par de veces su nombre, algo común, pero muy bonito, pensé.
-Park Jimin... -repetí para mi mismo. No ponía nada acerca de su muerte ni había fotografía.
De nuevo, movido por la curiosidad, caminé rápido hasta el viejo ordenador que estaba en una salita contigua al salón de maquillaje, mi área de trabajo.
Cuando estaba encendido tecleé el nombre del difunto. Al segundo, decenas de entradas aparecieron tras la búsqueda. Busqué el post más reciente que decía: "Se encuentra el cuerpo sin vida de un joven alumno en los baños de la prestigiosa Universidad de HighFly."
Sin dudarlo cliqué sobre el titular, pertenecía a un famoso noticiero coreano por lo que me pareció fiable. Lo que ahí encontré me dejó aún más confuso de lo que estaba... La noticia resaltaba que se trataba de un alumno ejemplar, querido por todos los profesores y el alumnado del centro.
No se sabía la razón de su muerte. Algunas fuentes policiales habían propuesto que se trataba de un suicidio, mas sus familiares y amigos cercanos habían desmentido este hecho, afirmando que se trataba de un joven alegre y positivo, quien nunca habría optado por ese final.
Al final del artículo aparecía la foto del chico. Esa sonrisa... El alma se me desgarró involuntariamente al verle. Desprendía tanta luz... Me costaba asimilar que esa era la foto de un muerto.
-¿Quién querría matar a alguien así?
- No lo sé, pero más te vale que empieces ya. Te vi tan ocupado que yo mismo tuve que acomodar el cuerpo.
No me esperaba que mi jefe estuviera justo a mi lado, mirándome con una expresión severa. Algo me dijo que si no me levantaba rápido mi puesto en la empresa peligraría. No me hacía exclusiva ilusión verme de patitas en la calle por utilizar el ordenador en horario laboral, por lo que después de unas disculpas corrí hasta mi sala de trabajo.
Suspiré al ver al cuerpo inerte sobre la camilla. Ese era Park Jimin.
Su rostro lucía frío, pálido. A medida que me acercaba a él mi corazón se iba acelerando más y más.
-¿Qué voy a perfeccionar si aún en estas condiciones está hermoso?
Abrí mi maletín y decidí aplicarle un poco de color en los pómulos y en los labios, que se veían un poco azulados.
Mientras esparcía los polvitos rosados me preguntaba una y otra vez el por qué tuvo que suceder esto.
Aún sin haberle conocido en vida me dolía saber que ese chico nunca más volvería a sonreír, a sentir... No podría experimentar lo que es terminar la Universidad, casarse, ser padre... Todo había acabado para él y lo peor era que no se sabía cómo había ocurrido. No hay culpables ni razones, o por lo menos, no habían sido descubiertas aún.
Entre pensamientos y reflexiones el tiempo pasó, no me di cuenta de cuando terminé con mi tarea, solo sabía que llevaba más de quince minutos observando su rostro. Mis ojos estaban húmedos... Quise achacárselo al sueño pero en el fondo sabía que eran lágrimas de tristeza. Esta profesión puede resultar muy dura a veces.
Después de recoger mis utensilios y haber limpiado todo cubrí de nuevo el cuerpo de Jimin con la sábana, no sin antes besar su frente.
-Descansa en paz, pequeño...
 Como yo era el único que quedaba dentro del edificio tuve que encargarme de cerrar todas las salas bajo llave. No era un lugar muy grande, pero sí contaba con muchos recovecos que debían ser inspeccionados antes del cierre, por no hablar de la cámara frigorífica dónde "residían" los difuntos.
Ese era el lugar más importante de todos. Había que mantenerlo en la temperatura adecuada para que la carne se conservara y el maquillaje no se viera dañado.
Mi casa no quedaba alejada de allí. Siempre había disfrutado de los paseos nocturnos, ¿Qué hora sería? Seguramente pasaban de las 2 de la madrugada. Eso hacía el camino más tranquilo. Solo estaba yo, alumbrado por las estrellas y la luz de algún que otro coche.
Cuando llegué a mi casa suspiré aliviado... Solo deseaba ducharme y descansar en mi acogedora cama . En ese momento hubiera jurado que hubiese podido dormir por una semana y aún así seguiría sintiéndome cansado.
No me resistí a mis deseos, y cuando ya tuve el pijama puesto, me acurruqué entre las sábanas, respirando el suave olor a jazmín proveniente del detergente que había utilizado para lavarlas la última vez.
Apagué la lamparita que estaba sobre la mesa de noche y en menos de cinco minutos caí en un profundo sueño, tan intenso que parecía que ni el sonido de una bomba nuclear me haría despertar...

* Dreaming*


-¿Pe-pero qué pasa?
De repente me encontraba tendido sobre un suelo frío y húmedo. Desorientado intenté incorporarme, pero al hacerlo un dolor intenso se apoderó de mi cabeza y solo pude llevarme las manos a la sien apoyando el codo para evitar caerme de lado.
Aún estaba intentando asimilar si todo se trataba de una pesadilla o de la realidad cuando un fuerte ruido a mi costado hizo que me girase en dirección al sonido.
- ¿Hola?, ¿Hay alguien aquí?
Pude distinguir entre la oscuridad el brillo de la porcelana blanca procedente de lo que parecía ser una fila de lavamanos. Un poco menos aturdido conseguí ponerme en pié y ya con la vista más acostumbrada a la poca luz pude deducir que estaba en un baño público.
- No tengas miedo...
Una voz me sacó de mi trance y sorprendido inspeccioné con la mirada el lugar rápidamente intentando encontrar a quien me había hablado.
Gotas de sudor frío comenzaron a bajar por mi frente. Estaba asustado y la desesperación iba en aumento.
- No te voy a hacer daño, Suga.
¿Suga? Hacía años que nadie me llamaba así. Solían hacerlo durante mi infancia y solamente algunas personas.
Su tono calmado y cálido me hizo relajarme un poco, pero esa tranquilidad duró menos que la prolongación de un suspiro.
Una tenue luz se hizo presente en el fondo del primer pasillo donde se encontraban tras las puertas los retretes. Mi vista se concentró en ese lugar y a paso lento me fui acercando a lo que parecía ser una silueta, aunque aún se veía difuminada.
A cada paso que daba se iba definiendo la forma de esa sombra extraña. Se trataba de un chico, parecía vestir el uniforme de una universidad. Como estaba de espaldas no conseguía dar con la identidad de aquel individuo.
-¿Quién eres y qué quieres de mí?, ¿Se trata de un sueño?
- ¿No son los sueños una parte de la realidad acaso?
Cuando el extraño se giró, todo mi cuerpo se heló. Mis piernas comenzaron a temblar y sin poder evitarlo caí arrodillado al suelo, lastimando mis rodillas.
Caminó hacia mí para después agacharse, consiguiendo quedar a mi altura.
Yo aún, en estado de shock, fui incapaz de articular palabra alguna y solo pude mirarle fijamente a los ojos cuando pasó su mano por mi mejilla.
-Necesito que me ayudes, te necesito.
Su mirada penetró en mi alma consiguiendo que un escalofrío recorriese toda mi espina dorsal. Mi piel estaba erizada por mi propio temblor.
- ¿Ji-Jimin?

Continuará...


By: Natsumi





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